martes, 20 de noviembre de 2007

Honduras-Carta al Ministro de Seguridad

Estimado Sr. Ministro Romero:
Reciba usted un atento saludo de mi parte.Como debe ser de su conocimiento, el día tres de octubre del presente año fui arrestado por miembros del Ministerio de Seguridad de San Pedro Sula, los que irrumpieron en horas de la madrugada en mi casa de habitación de Nuevo San Juan, Tela, siendo el allanamiento efectuada en mi ausencia, la que aprovecharon para saquear el inmueble y de paso colocar un rifle de asalto AK-49, con el propósito de incriminarme en supuestas acciones delictivas.

Después de leer detenidamente el informe presentado por David Aguilar Morán, Sub-Director Noroccidental, asignado a San Pedro Sula, donde se refiere a los detalles de mi captura y los motivos que la originaron, me queda claro que sus subalternos obraron de mala fe y fueron dirigidos a capturarme en un operativo que podemos señalar como de persecución.
En primera instancia fueron a ejecutar una orden de captura que ya había sido efectuada años atrás, además que nunca contaron con el apoyo de la Fiscalía -tal como los señalan los procedimientos legales - y la hora en que fue efectuado.

Los 35 agentes desplazados penetraron en la casas de mis vecina, Rosa Janet Antunez y Dionisia Piota, las que fueron allanadas antes de la 5.30 de la madrugada, a donde penetraron supuestamente por error y sin contar con las ordenes de allanamiento respectivas.
En el informe citado anteriormente, se señala mi vinculación con un supuesto marero y la asociación con el mismo para delinquir. Es inaudito los señalamientos que hacen desde su Ministerio sobre las supuestas actividades criminales que aducen, ya que la realidad de los hechos es que existe una persecución en contra de mi persona, dada la defensa de las tierras de Nuevo San Juan, las que forman parte de la comunidad garífuna de San Juan Tela - Durugubuti - y son pretendidas por el empresario y político Jaime Rosenthal Oliva.

En otras palabras, puedo señalar que el arresto, allanamiento ilegal y colocación de una arma prohibida, no es más que una patraña para tratar de empañar la defensa de la tierra de San Juan Tela y las otras comunidades garífunas que son ambicionadas por los empresarios hondureños que se creen dueños de las playas en las que habitamos por más de 210 años.
La problemática de tierra garífuna y su defensa es lo que me convierte en un presunto marero, y como usted puede constatar, el único crimen que he cometido es la defensa del territorio de la comunidad Garifuna de San Juan. Ahora bien, ¿mi pregunta es cuantos crímenes se han cometido con el AK-47 con serial 19855SP30700?, que fue colocada por sus agentes en mi vivienda, y en que fecha piensan detenerme por los supuestos crímenes y aplicarme la ley antimaras ya que todavía no han redactado la ley Antiterrorista con que piensan acallar los reclamos sociales que se dan en Honduras.

Mi comunidad se encuentra enfrentando las agresiones que se han creado desde el momento en que se perdió el expediente de San Juan, Tela en abril de 1997 en las oficinas de CODEHFOR, el que señalaba que a la comunidad le corresponden 1770 hectáreas de tierra, sirviendo la pérdida del documento para que el INA emitiera un título de 369 hectáreas, desmembrando 265 para entregarnos al final un total de 36 hectáreas.
La oposición de la comunidad a la estafa jurídica cometida por el INA ha desatado una persecución sistemática en contra de los líderes comunitarios que nos oponemos a que se apoderen de nuestras tierras ancestrales los señores Jaime Rosenthal, La Municipalidad de Tela, el Diputado Munguía, Linda Lazzarus, entre otros. Amnistía Internacional ha dado seguimiento a las injusticias cometidas en contra de mi pueblo y de sus líderes y usted puede constatar en el informe presentado recientemente por esa institución, denominado Persecución y Resistencia(http://www.amnistiainternacional.org/publica/AMR020012007.html), me parece difícil que la versión de sus subalternos de involucrarme con "maras" vaya a tener alguna credibilidad a nivel internacional.

Sin embargo como dijo recientemente el presidente Mel Zelaya, refiriéndose a un sonado caso de espionaje y corrupción que suena el país, " Estamos en un Estado donde no se respeta a nadie", y si el primer mandatario es capaz de expresarse de esa forma, implica que en el país se ha dejado de respetar el Estado de Derecho y estamos sucumbiendo ante la derrota moral.

Finalizo esta carta señalando que las medidas cautelares extendidas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en mi beneficio y que fueron solicitados por la Organización Fraternal Negra Hondureña, OFRANEH, no son más que medidas decorativas, demostrado esto por las acciones de ineptitud y agresividad de los funcionarios adscritos a su Ministerio, los que han destruido cualquier credibilidad en la aplicación de las medidas.
Mientras tanto, sólo espero que se respete mi vida, pues creo que vale mucho más que la ambición de Jaime Rosenthal y sus secuaces.Wilfredo GuerreroCoordinador del Comité Defensa de Tierra de San Juan