El gobierno decidió intervenir las unidades policiales luego de que se denunciara públicamente que periodistas y políticos del oficialismo y de la oposición son vigilados por organismos de inteligencia del Estado. El ministro de Gobierno Alfredo Rada explicó que se quiere evitar el desvío de información en beneficio de intereses ajenos a la seguridad del Estado.
Las autoridades investigan la filtración de reportes secretos sobre un presunto espionaje a políticos y periodistas, con la eliminación de las dos unidades de inteligencia. Rada negó que la Policía o la Dirección Nacional de Inteligencia pasaran dichos informes clasificados a los medios de comunicación. El coronel Raúl Mantilla, nuevo director Nacional de Inteligencia, dirigirá una investigación.
Todo el personal del Organismo para el Desarrollo de Estudios Policiales (ODEP), anteriormente denominado Comando de Operaciones Especiales (COPES), pasará a depender de la Dirección Nacional de Personal de la Policía Nacional. El GTIDE dependerá de la Dirección Nacional de Inteligencia de la Policía.
Según Rada, la disolución de ambas unidades policiales marca un antecedente histórico porque constituye una medida de transparentación de los servicios de inteligencia en el país. La autoridad reveló que la ODEP operó con apoyo de 300 mil dólares anuales entregados por la Embajada de Estados Unidos.
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