Álvaro Colom está a punto de tomar posesión como presidente de Guatemala y poner en marcha un plan de emergencia de cien días, pero advierte que los cambios en este país “conservador” no pueden ser radicales.
“Como presidente estoy consciente que los cambios tienen que ser firmes pero graduales y que no se pueden dar cambios radicales. Guatemala es un país conservador y tradicional, y queremos el cambio, pero queremos un cambio sin más violencia”.
Con esas declaraciones, el futuro gobernante sale al paso de las críticas que le ha acarreado el nombrar sólo a una mujer y a un indígena en los 13 ministerios que integran su equipo de trabajo.“Otra metodología llevaría a la confrontación y la polarización que es lo que queremos evitar”, señaló.
Colom tomará posesión hoy y se convertirá en el primer presidente socialdemócrata en los últimos 50 años en Guatemala.Aunque el 46% de los guatemaltecos cree que el nuevo gobierno mejorará la situación del país, la llegada de un presidente de centro izquierda ha levantado preocupaciones entre los sectores más conservadores del país, que entre 1960 y 1996 sufrió una guerra civil en la que rebeldes marxistas buscaban derrocar a una serie de gobiernos castrenses o de derecha.
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