miércoles, 28 de octubre de 2009

Estados Unidos: Rebelión ciudadana contra banqueros y aseguradoras


Menos dineros para las guerras y más para la salud - Se requiere un sistema de seguro médico universal, parecido al de los otros países más avanzados - 57 por ciento de los ciudadanos favorecen la "opción pública" - Unas 100 personas (entre ellas médicos y enfermeras) han sido arrestadas durante las ocupaciones de oficinas de aseguradoras

David Brooks*
Miles de sindicalistas, líderes cívicos y agrupaciones comunitarias participan en protestas nacionales frente a banqueros y ejecutivos de aseguradoras, en un novedoso fenómeno que ilustra un creciente repudio a las prácticas de las principales empresas estadunidenses, que por un lado han detonado la peor crisis desde la gran depresión y por otro de- sean mantener el cuidado de la salud como negocio lucrativo.

Este martes, unos 5 mil sindicalistas y activistas de organizaciones civiles marcharon por el centro de Chicago hasta el hotel donde se realiza la reunión de la Asociación Nacional de Banqueros, para denunciar las bonificaciones que se pagan los ejecutivos de instituciones rescatadas con fondos públicos y para demandar una reforma del sector financiero.

Mientras, continúan las ocupaciones pacíficas de oficinas de empresas aseguradoras de salud por todo el país, acciones por las que unas 100 personas –entre ellas médicos y enfermeras– ya han sido arrestadas a lo largo del último mes, y se anuncia una nueva ola de tomas bajo el lema "pacientes, no ganancias".

La crisis económica y el sistema de salud son los dos temas domésticos centrales en este país para el gobierno de Barack Obama, y ambos son el enfoque de amplias propuestas de reformas que cada día se diluyen más o hasta se ven frenadas en Washington por un proceso político contaminado por el dinero de bancos y aseguradoras.

En Chicago, frente a la sede de la reunión de la principal agrupación de banqueros, Richard Trumka, recién electo presidente de la central obrera AFL-CIO, declaró que “los negocios de siempre ya se acabaron. Los estamos clausurando. Ustedes trabajan para nosotros, no al revés. Su chamba es administrar nuestros ahorros, conseguir hogares para las familias trabajadoras y mantenerlas en ellos, prestar el dinero que las empresas requieren para crear empleos. Pero han fracasado. Han convertido la economía estadunidense en su casino privado, jugaron con nuestro futuro financiero, con nuestro dinero, y nos llevaron al precipicio de una segunda gran depresión… y luego han extendido la mano para que los contribuyentes los rescaten”.

El reverendo Jesse Jackson, quien también participó, declaró que “el gobierno tiene que cambiar sus políticas… no se trata sólo de los banqueros, sino de políticas gubernamentales”. Agregó que las políticas deben dar prioridad a los trabajadores y a los solicitantes de hipotecas, no a los bancos.

Trumka, Jackson y otros elogiaron los intentos del presidente Obama por limitar las bonificaciones y otros ingresos de los ejecutivos de bancos rescatados, pero subrayaron que se requiere una reforma más amplia, que asegure que estas empresas financieras no lleven a la economía a otro desastre como el actual.

Sin embargo, la reforma del sector financiero continúa en negociación entre legisladores, muchos de los cuales, al igual que el presidente, han sido beneficiados por contribuciones millonarias de ese mismo sector a sus campañas electorales.
En torno a la reforma en materia de salud, el otro tema central en el debate político, se dio un giro repentino en la posición de los líderes legislativos al quedar claro que no reflejaban la voluntad pública.

Después de que la cúpula política, incluso la misma Casa Blanca, descartó la participación gubernamental en el mercado de los seguros médicos –producto de una intensa campaña de las fuerzas ultraconservadoras y de las grandes aseguradoras–, el líder demócrata del Senado, Harry Reid, anunció que sí se incluirá la llamada "opción pública".

El viraje tal vez fue resultado de una encuesta de ABC News/Washington Post, la cual reveló que 57 por ciento de los ciudadanos favorecen la "opción pública". Y también de la revelación de que muchos legisladores claves para promover la reforma en salud reciben fondos de empresas aseguradoras para sus campañas electorales.

Pero a la vez, la formulación de las propuestas legislativas de la reforma de salud aún no garantizan que todo residente tenga acceso a servicios de salud, y los críticos denuncian que las aseguradoras serán las más beneficiadas con la reforma si no incluye más medidas sociales.

La red Mobilize for Health Care impulsa olas de ocupaciones pacíficas, declarando que "nuestra campaña de desobediencia civil no violenta se extiende por todo Estados Unidos, y no nos vamos a detener hasta romper el dominio de las empresas aseguradoras sobre nuestra democracia y nuestras vidas". Para esta red de agrupaciones, la opción pública no es suficiente: lo que se requiere es un sistema de seguro médico universal, parecido al de los otros países más avanzados.

Estas protestas, manifestaciones y marchas, entre otras acciones, aún no generan fuerza suficiente para obligar a la cúpula política a promover los cambios prometidos en la elección anterior; pero son expresiones que podrían empezar a poner nerviosos a políticos en Washington. Como recuerda Noam Chomsky, nada atemoriza más a las cúpulas que un poquito de democracia.

*Corresponsal de La Jornada en Estados Unidos