martes, 16 de marzo de 2010

COLOMBIA: ¿ALIANZA “TIBIA” CONTRA LA MAFIA?

M. Kollar

Fernando Dorado

Diversos hechos se pueden destacar de las elecciones parlamentarias realizadas el pasado domingo (14.03.10): el aumento notorio de la participación electoral (3 millones más de votantes hasta llegar a un 44%), el triunfo arrollador de los partidos de la “U” y del conservador, el empate técnico en la consulta conservadora que puede agudizar la división interna, la importante votación del Partido Verde ganada por Antanas Mockus (aproximadamente 1 millón y medio de votos), el sostenimiento de partidos minoritarios (Liberal, Polo, Cambio Radical, Mira), la derrota de Fajardo (Compromiso Ciudadano) en el terreno parlamentario, y la permanencia retadora de un partido abiertamente parapolítico como el PIN.


La maquinaria electoral de la mafia aposentada en el gobierno funcionó con eficacia, tanto la que usa los programas institucionales para comprar el voto como la que tiene una estructura paralela que utiliza el dinero ilegal y la fuerza armada para obtener sus resultados. Las cifras aportadas por la Registraduría Nacional (93,82%) parecieran indicar que de haberse aprobado el referendo el gobierno habría logrado movilizar los suficientes votantes para ganarlo. Más de 6 millones de votos obtienen los partidos de la coalición de gobierno sin tener en cuenta el 1,8 millones de votos nulos y no marcados.[1]


La constatación del poder apabullante de la mafia incrustada en el Estado es el primer paso para diseñar una estrategia correcta hacia el inmediato futuro. Hasta ahora el llamado a “unir las fuerzas sanas de la nación” para derrotar la alianza criminal y mafiosa, no ha obtenido la respuesta esperada. ¿Por qué?


El comportamiento político de Vargas Lleras, Nohemí Sanin, Pardo, Fajardo y los “tenores” del Partido Verde, nos da la respuesta. Todos saben lo que Uribe representa, por ello se han apartado de su proyecto o no se han involucrado en él. Pero no plantean con claridad su posición. De una u otra forma consintieron que el comportamiento criminal se incrustara en el Estado a la sombra de la lucha anti-subversiva.


Además, la aureola mediática creada alrededor del presidente Uribe, que encubre su realidad mafiosa, les impide enfrentar consecuentemente ese problema. Por ello todos pretenden darle continuidad a lo “mejor” del uribismo. Obvian lo “peor”, ya sea porque están comprometidos con sus acciones criminales o por conveniencia político-electoral. Se imponen las buenas maneras de la hipocresía cortesana neogranadina.


La cúpula económica imperial que domina en Colombia quiere salir – parcialmente - de esa alianza mafiosa. Les estorba su presencia en el gobierno. Sus intereses a ese nivel no coinciden. El desorden macroeconómico y fiscal que deja Uribe es su principal preocupación. Pero no les interesa una confrontación abierta, quieren concertar una salida “digna”, discreta e impune. Temen que al desmontar el “mito uribista” se desencadenen fuerzas realmente democráticas que pongan en peligro su hegemonía política. Esa es la contradicción principal del momento político.


Poco a poco se va a conformar una fórmula presidencial neoliberal que enfrente a la dupla Santos-Arias. La consulta conservadora ha sido un primer asalto en esa lucha. Se van a juntar el llerismo[2], el pastranismo, el gavirismo liberal, y sectores de centro-derecha. La primera vuelta va a ser la consulta que defina su candidato, aunque se corre el riesgo de que el uribismo-mafioso consiga obtener el 50%.

El problema consiste en que la suma mecánica no resuelve ese problema.

Su objetivo es neutralizar a los herederos directos de Uribe. Si uno de sus candidatos pasa a la 2ª vuelta se van a unir en torno al escogido. Vargas Lleras es su carta ideal, pero genera muchas resistencias. Las encuestas serán su guía y no se descartan alianzas. Nohemí sale fortalecida y Mockus podría jugar.


Si las fuerzas democrático-nacionalistas lograran pasar por en medio con Petro, la “alianza tibia contrala mafia” se vería obligada a llegar a acuerdos inmediatos con Uribe. Santos sabe que la polarización no les conviene, que la confrontación se puede salir de madre, y por eso llama a que “nos hagamos pasito”.

¿Debemos seguir llamando a conformar la convergencia política contra la mafia? ¿Esa es la táctica acertada?


Una “alianza tibia” anti-mafia se ha ido formando. Hasta el imperio colabora con su informe sobre DD.HH.[3] El candidato del Polo se ha apuntado así, su primer gran éxito político sin haber cedido un ápice en su posición. Debe salir a cobrar de frente y sin temor, y a exigir la lucha frontal y decisiva contra ese fenómeno corrosivo que atenta contra la sociedad colombiana.


Pero debe ir más allá. Debe hacer evidente que un arreglo en las sombras se está preparando, que quieren sacar a la mafia del gobierno pero sin enfrentar su alianza económica. De lograrlo, ésta seguirá incólume. El monopolio de la propiedad de la tierra y la economía del narcotráfico son sus principales puntos de encuentro.


Resumiendo: Dos bloques políticos – por aparte - se van a enfrentar a la alianza criminal mafiosa en el gobierno que está personificada en la dupla Santos-Arias. El neoliberal y el democrático-nacionalista. El neoliberalismo “decente” no tiene una sola cabeza mientras que Petro es el líder de la propuesta ética, social y democrática.

Algunos partidos y procesos políticos tienen un pie en cada uno de esos campos. Son vulnerables porque no tienen una definición programática y política. Quieren nadar en ambas aguas. La polarización política – sin importar los esfuerzos que realicen sus candidatos – inexorablemente los dividirá. En esa situación está el Partido Liberal, Compromiso Ciudadano de Fajardo, el Partido Verde de los “trillizos” y la ASI.


Para que el bloque social-popular pueda avanzar debe polarizar el panorama político. Sin ataques personales pero con mucha firmeza. Combinar la denuncia de la mafia con la discusión sobre el modelo de desarrollo y la política social, es nuestra fórmula. En ello, Petro tiene todas las ganar.

Nota: Al interior del Polo los resultados electorales indican que se fortalecieron las posiciones democráticas y revolucionarias. Las fuerzas burocráticas fueron las grandes derrotadas. Aparecen fuerzas renovadoras que pueden jugar un gran papel, adentro y afuera de este partido.


[1] Ver boletines de la Registraduría Nacional: http://www.registraduria.gov.co

[2] Vargas Lleras es heredero de la familia Lleras. Tuvieron 2 presidentes en los años 60 del siglo pasado (XX) (Alberto Lleras Camargo y Carlos Lleras Restrepo).

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