Apremia FMI a Estados Unidos a dar una respuesta seria para afrontar caída en crecimiento
El pesimismo que reinó en los cinco días de reuniones en Davos contrastó con el clima de años anteriores, cuando el fuerte crecimiento, la baja inflación y las grandes ganancias de las empresas dominaban la escena.
Pero esta vez, el temor a una recesión en Estados Unidos que arrastraría consigo a la economía mundial, una enorme volatilidad en los mercados financieros y la contracción del crédito han hecho mella en la confianza de la elite económica y política mundial.
“Cualquiera sea la respuesta a una recesión, lo que está claro es que habrá una seria desaceleración (en Estados Unidos) que requiere una respuesta seria”, señaló Strauss Kahn.
En Davos, que acogió durante cinco días a casi 30 jefes de Estado y más de 110 ministros, así como a cientos de directivos de las empresas más importantes del mundo, la ministra francesa de Economía aprovechó para reclamar por enésima vez al BCE que recorte sus tasas. “Consideremos la política monetaria observando el crecimiento y no sólo la estabilidad de los precios”, declaró Christine Lagarde.
El primer ministro japonés, Yasuo Fukuda, que preside este año el club de los siete países más ricos del mundo más Rusia (G-8), aprovechó la cita para anunciar que presionará a los mayores emisores de gases con efecto invernadero del mundo para que fijen metas de reducción de sus emisiones durante la cumbre del G-8 que tendrá lugar en julio en Japón.
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