martes, 9 de julio de 2013

COLOMBIA:¿QUIÉN CANALIZARÁ EL DESGASTE DE SANTOS?

Fernando Dorado - La incapacidad de Santos para leer el momento político está llevando a que la izquierda colombiana desarrolle en la práctica – de hecho, aunque no expresamente – una alianza antigobiernista con sectores de la extrema derecha, que indudablemente va a traer consecuencias negativas para el futuro del proceso de Paz.
El tratamiento que el gobierno les viene dando a todas las manifestaciones de inconformidad popular, tachándolos de tener intereses políticos oscuros o de estar infiltradas por la
insurgencia, va a llevar indefectiblemente a que esa “alianza de hecho” desgaste políticamente al gobierno, mermando su legitimidad para impulsar las negociaciones y blindar con fuerza popular la terminación del conflicto armado.
¿Quien puede canalizar esa “alianza de hecho” que ya fue visible en el Paro Cafetero del mes de marzo del corriente año? Todo depende del enfoque que las movilizaciones impulsen y de la cohesión que las fuerzas en juego tengan a la hora de convertir la inconformidad popular en expresión política en las urnas en el 2014, tanto en las elecciones parlamentarias como en las presidenciales.

Uribe con su “centro democrático” bien aceitado y financiado trata por todos los medios de debilitar a Santos y al gobierno con miras no sólo a derrotar la reelección del primer mandatario sino de frustrar el proceso de Paz. En esos esfuerzos no se ha parado en mientes en apoyar protestas populares masivas que de una u otra manera apuntan contra políticas que el mismo Uribe apoyó e impulsó durante su gobierno, como la firma de los TLCs, el abandono del sector agropecuario y las políticas revaluacionistas de la moneda.

Mientras tanto la izquierda y el conjunto de las fuerzas democráticas progresistas y revolucionarias no han unificado sus posiciones. Mientras el Polo Democrático Alternativo – en cabeza del MOIR – con toda beligerancia impulsa al interior de los movimientos sociales una arremetida contra el gobierno, otras fuerzas vacilan frente a Santos por el hecho de que éste viene impulsando el proceso de Paz e incluso, la insurgencia de las FARC – en medio de esta situación – propone en forma bastante inexplicable que se prorrogue el período del gobierno para que pueda “completar la tarea”. 

Entretanto el “centro democrático” canaliza las expresiones de inconformidad popular, la izquierda no identifica con claridad una estrategia unificada que le permita presentarse como alternativa de poder tanto para resolver los problemas sociales y económicos como para llevar adelante el proceso de Paz.
Todo apunta a que la imagen que se está formando en la mente de la mayoría de los colombianos es que un gobierno incapaz y demagógico ha querido utilizar el anhelo de paz de la nación para hacerse reelegir y que su debilidad política lo lleva a dar bandazos de todo tipo. El gobierno no se ha puesto realmente al frente de la movilización popular para sacar adelante el proceso de paz y menos ha impulsado desde el Estado las transformaciones profundas para acompañar ese proceso. ¡Ni lo va a hacer!
Ante la evidencia de los hechos se puede prever que el gobierno y su precaria coalición de la Unidad Nacional van a dejar un gran vacío político que el año entrante deberá ser ocupado por las fuerzas políticas que estén mejor preparadas y organizadas.

Uribe y su “centro democrático” hace rato están en campaña. Tienen candidatos presidenciales pujando por la postulación ya sea a través de una consulta popular, de una encuesta o del dedo del “gran colombiano” y están conformando una lista al senado que muy seguramente será encabezada por Uribe. Aspiran a que un buen resultado en las elecciones para Congreso de la República les sirva de catapulta para impulsar con fuerza la candidatura presidencial que escojan.

Por parte de las fuerzas de izquierda y democráticas progresistas se vienen haciendo algunos acercamientos para conformar una gran coalición pero sus diferencias de enfoque frente al gobierno y al proceso de Paz no les han permitido avanzar en un proceso de unidad de acción más resuelto e inmediato.
Otros elementos importantes como los relacionados con el aval impiden la construcción de una unidad más visible ante la opinión pública del país. El Polo participará con su aval, Progresistas ya puso en marcha la recolección de firmas, Congreso de los Pueblos y Marcha Patriótica no han definido qué hacer, y entretanto el tiempo pasa sin que la oposición democrática al gobierno logre diferenciarse cabalmente de la oposición uribista.

Mientras todo esto ocurre la insurgencia de las FARC sigue desde La Habana planteando propuestas – entre ellas la de la Asamblea Constituyente – como si Colombia estuviera avanzando seriamente hacia la democratización y hacia la izquierda. La inconformidad popular – como lo estamos observando en Brasil y Egipto – puede ser canalizada en lo inmediato hacia la derecha o la izquierda. Todo depende de la fuerza y coherencia que tengan las fuerzas políticas en contienda para definir la disputa.

Las protestas populares son justas y se van a acrecentar. Se requiere que esas manifestaciones de inconformidad alcancen un mayor nivel político que les permita enfrentar integralmente a toda la oligarquía colombiana, desenmascarando al gobierno pero también al uribismo que intenta agazaparse y pasar de agache. La lucha de los cafeteros debe plantearse un programa agrario que enfrente la política de los TLC (¡por la renegociación inmediata de los TLCs!) y toda la política económica de los últimos gobiernos, que ha tenido continuidad con la administración de Santos.
De lo contrario Uribe como la gata del cuento se comerá la comadreja pero después irá por el ratón. “No confíes en quien ataca a tu enemigo pues puede hacer lo mismo contigo”.  
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