martes, 15 de septiembre de 2009

América Latina: Escenario apocalíptico vs. acumulación de fuerzas (parte 2)

Iván Lira

Francisco Dorado

Y también, cada uno, refleja otro tipo de dilemas relacionados con la estrategia política para orientar con acierto las luchas de nuestros pueblos y Naciones. ¿Cómo conciliar los diversos intereses? ¿Se puede o no, conjugar el papel de los gobiernos nacionalistas con el de los movimientos sociales, o definitivamente las luchas “anti-sistémicas” no deben “untarse” de Estados burocrático-capitalistas?

¿Cómo medir la tarea de profundizar los cambios estructurales (intervención del capital y de la tierra, fundamentalmente) con la urgencia de mantener equilibrios económicos para resolver necesidades de inversión social, indispensables para poder ampliar las bases sociales de los gobiernos nacionalistas? ¿Cómo impulsar la integración regional respetando las particularidades “nacionales”, y responder con visión estratégica a los ataques del imperio y de las fuerzas oligárquicas regionales? Y esto sólo es una parte de la complejidad de nuestras tareas.

Enemigos, aliados, y nuestras fuerzas
Para esta fase de la lucha ubicamos como nuestro enemigo principal al imperialismo estadounidense aliado con oligarquías regionales, en asociación progresiva con capitalistas europeos, sobre todo españoles. Así mismo, identificamos a los campesinos, trabajadores en general, clase media pauperizada, y empresarios no monopólicos, como los principales componentes de nuestras fuerzas.

Sin embargo, es bueno precisar que, por ahora, son los pueblos originarios-indígenas, gracias a su acumulado de resistencia, y algunos sectores campesinos y obreros sobre-explotados vinculados a los nuevos proyectos agro-minero-industriales, los que se encuentran a la cabeza de las luchas. Su grado de organización va en ascenso y su nivel de conciencia está en pleno desarrollo.
Son fuerzas que se expresan principalmente en lo electoral, pero con la ayuda de sus gobiernos nacionalistas van construyendo procesos más consistentes y organizados. Sin embargo, en general, debido a los efectos de más de 30 años de neoliberalismo nuestras fuerzas populares son todavía bastante débiles y precarias.

Los empresarios no monopólicos son aliados potenciales, pero la gran mayoría se ubican al lado de las oligarquías entreguistas, aunque los empresarios pequeños y medios han ido identificando sus intereses “nacionales”, allí en donde los gobiernos “progresistas” aplican una política económica correcta.
Podríamos situar también como aliados, algunas empresas que trabajan para el mercado internacional que no adversan a los gobiernos nacionalistas o aquellas que trabajan en función del mercado interno, que nos apoyan o son neutrales.

La clase obrera organizada que ha sobrevivido a los embates neoliberales – que pertenece principalmente a sectores estratégicos estatales (petrolera, metalúrgica, transportes, algunas empresas de servicios públicos, y otras) - tiene un doble comportamiento: se coloca al lado de los gobiernos nacionalistas y de los procesos de cambio, pero por la fuerte tradición e influencia economista que tiene del “socialismo estatista del siglo XX”, entra en choque con el resto de sectores sociales en defensa de sus condiciones laborales, que son ciertamente, condiciones de privilegio frente a la situación del resto de la población trabajadora y a los millones de desempleados, marginados e indigentes.

Algunos de los sectores obreros más “politizados” por la “izquierda tradicional”, están a la cola de los actuales procesos de lucha, exigiendo, por un lado, a los gobiernos nacionalistas que tomen medidas “más revolucionarias y socialistas”, pero por otro lado, pocos esfuerzos hacen para contribuir realmente con la concreción de pasos democrático-participativos, incluso al interior de sus propias organizaciones que son fuertemente burocráticas.

En algunas ocasiones juegan a la oposición “radical” haciéndoles flaco favor a nuestros enemigos.
Otros sectores organizados “poli-clasistas” son importantes aliados en esta etapa como los movimientos ambientalistas, las expresiones sociales culturales, de género, étnicos, juveniles, y pacifistas.

Otras fuerzas aliadas
En la actual coyuntura que enfrentamos los pueblos indo-afro-euro americanos (para no decir latino-americanos) es importante tener en cuenta algunos aliados que las fuerzas revolucionarias de nuestro subcontinente no hemos explorado con suficiente claridad.

En primer lugar debemos tener en cuenta a amplios sectores populares de los países desarrollados entre los cuales están los inmigrantes, los sectores sociales que sufren discriminación (negros norteamericanos, asiáticos, árabes, africanos, europeos orientales) y los trabajadores que por efecto de la decadencia de los imperios – estadounidense y europeo – han visto desmejoradas sus condiciones de trabajo y de vida. Allí también existen los ambientalistas y sectores democráticos que apoyan nuestras causas.

En segundo lugar, hay que hacer alianzas con gobiernos y bloques de países rivales de los EE.UU., cuidándonos de no caer en estrategias ajenas y terminar dependiendo de otras fuerzas internacionales. Si hemos avanzado casi solos, la prioridad es sostenernos a partir de nuestras propias fuerzas, pero es indudable que se requieren aliados poderosos que equilibren las fuerzas y sirvan de contención a ataques frontales del imperio gringo – previsibles en la medida en que se agudicen las contradicciones -.

En tercer lugar, en nuestra región existen algunos sectores de grandes capitalistas industriales que han conseguido mantener niveles importantes de autonomía frente a los EE.UU. Es el caso de las burguesías del Brasil, Argentina, Uruguay, y por momentos, de México, que en determinadas coyunturas aspiran a negociar en mejores condiciones con los países hiper-industrializados, y por ello juegan a la integración regional – para su beneficio particular y no porque sean “nacionalistas” –, pero pueden ser aprovechadas en circunstancias especiales.

[1] Sólo en ocasiones excepcionales un representante de una clase, estando en el poder o en el gobierno, traiciona a su clase y se pone al servicio de otras. Fue lo que ocurrió recientemente en Honduras con el presidente Zelaya.

[2] “El colonialismo cabalga de nuevo”: http:www.rebelion.org/ El-colonialismo-cabalga-de-nuevo.html y/o http://www.diagonalperiodico.net/El-colonialismo-cabalga-de-nuevo.html

[3] 25 hombres más ricos de América Latina. Revista Forbes.[4] Reivindicaciones – que así hayan sido luchadas - son privilegios frente a la situación del resto de la población.

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