miércoles, 28 de abril de 2010

MEDIOS UNIDOS CONTRA VENEZUELA (2/3)

¿Por qué es tan especial Venezuela? Medios de comunicación de todo el mundo han estado informando acerca de las amenazas planteadas por Hugo Chávez a los periodistas y la libertad de expresión...

Alberto Valiente Thoresen

La mayoría de los informes también se olvidan de mencionar que lo que ha sucedido en Venezuela no es el resultado de los caprichos repentinos del Presidente. En realidad, las cosas se presentan a menudo como si el presidente Chávez ha repentina y arbitrariamente decidido suprimir a los periodistas críticos en el país. El hecho es que las acciones de la Policía y el Fiscal General responden a requerimientos determinados en artículos específicos del Código Penal venezolano. Las reformas a las leyes penales fueron aprobadas por la Comisión Legislativa Nacional y la Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela, en marzo de 2000 y abril de 2005, respectivamente.

Estas reformas se hicieron a través de procesos democráticos formales. Esto fue incluso antes que los partidos derechistas decidieran boicotear las elecciones parlamentarias de diciembre de 2005. Por lo tanto, aún tenían una representación considerable en la Asamblea Nacional de Venezuela. La oposición en esta asamblea estuvo representada principalmente por algunos partidos en el "Bloque por El Cambio" y el "Bloque por la Autonomía Parlamentaria".

Sin embargo, a pesar de ello, los artículos 147, 296 y el Título III, Capítulo VIII, del Código Penal venezolano (artículos 222 a 228) de 2005 están probablemente influenciados por los temores asociados a un entorno generalizado de conspiración contra el Presidente. Estos temores no eran infundados. Esto es más evidente si tomamos en consideración la intentona golpista de 2002 y entre otras cosas, el boicot derechista a las elecciones de diciembre de 2005.

Además, se ha señalado reiteradamente que los canales de los medios de comunicación de derechas jugaron un papel crítico en estos intentos de sabotaje. También ha habido indicios (aún no comprobados) de la cooperación en América para llevar a cabo acciones similares de sabotaje contra los gobiernos de izquierda en Haití, Bolivia, Ecuador y Guatemala, durante los últimos años. Una corroboración probable de estos temores fue el exitoso golpe de Estado en Honduras, el 28 de junio de 2009.

Un conflicto legal: ¿Libertad o libertinaje?

A pesar de este contexto, hay muchas razones para ser críticos de la existencia teórica de las leyes de difamación reunidas en los artículos 147, 296 y el Título III, Capítulo VIII, del Código Penal venezolano, titulado: " De los ultrajes y otros delitos contra las personas investidas de autoridad pública". Principalmente porque estas leyes pueden ser abusadas en la práctica, permitiendo que los líderes políticos reduzcan sin fundamento la libertad de expresión de los opositores políticos. Sin embargo, esto no quiere decir que no puede haber también argumentos razonables para la existencia de leyes tan cuestionables y su aplicación en Venezuela.

Esto puede resultar desalentador para los partidarios de un mundo en blanco y negro. Pero a veces hay más matices y las cosas no son tan simples. En algunos casos, no existe necesariamente una contradicción entre las leyes de difamación y la libertad de expresión, incluso en condiciones de otra manera poco democráticas.

Un ejemplo histórico notable es el juicio Zenger en la colonia de New York en 1935. John Peter Zenger fue acusado de difamación por el delito de publicar "libelos sediciosos" en contra de William Cosby, el gobernador de la colonia. A pesar de que los miembros del jurado habían sido cuidadosamente seleccionados por el gobernador Bill Cosby, el veredicto fue "inocente". Los miembros del jurado consideraron que si bien los artículos de Zenger habían sido insultantes, todas sus declaraciones estaban basadas en hechos comprobables.

Para algunos, este juicio sirvió como precedente y estableció a la argumentación factual como la base de la democracia estadounidense. Además, puso de manifiesto que la libertad de expresión y las leyes de difamación pueden coexistir de una manera aceptable, siempre y cuando el poder Judicial funcione sobre la base de la evidencia demostrable. Esta coexistencia puede servir para afirmar la libertad en lugar del libertinaje.

Este caso pone en relieve histórico por qué el periodismo crítico de alta calidad no puede centrarse únicamente en uno de los aspectos problemáticos de un conflicto legal. Debe tomar en consideración la mayor cantidad de aspectos posibles, así como el contexto en el que el conflicto se produce. No basta con centrarse en un solo lado de la moneda de la cuestión de la libertad de expresión, olvidando que esta libertad es a menudo limitada (formal o informalmente) por las convenciones que tratan de prevenir la injuria, o la violación de la integridad de otras personas y ciertas instituciones.

Esto es aún más importante si tomamos en cuenta que en ocasiones excepcionales, las personas con libertad para expresarse acumulan grandes cantidades de poder y controlan medios de comunicación masiva. Por lo tanto, tienen una mayor responsabilidad de usar su libertad de manera constructiva. Tampoco es mucho más útil ser crítico de la aplicación de las leyes en Venezuela, utilizando el mismo marco político empleado para analizar la aplicación de la ley en otros contextos diferentes. (continuará)

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