martes, 31 de enero de 2012

Estados Unidos: Desechada la Ley SOPA presentan Ley OPEN


Monopolio y férreo control de la información y conocimiento - Ley marcial del Libre Mercado - Estados Unidos quisiera ser Policía Internacional de Internet
 Thais Marrero
Desde Octubre del año pasado (2011) nos hemos encontrado con una noticia que ha tenido atónitos a millones de usuarios de INTERNET. Se trata de la llamada Ley SOPA, que introdujo, para su aprobación por parte del Congreso de los Estados Unidos de Norteamérica, el congresista de Texas, Lamar S. Smith, representante del Partido Republicano, quien, además, preside el Comité Judicial de la Cámara de Representante de dicho Congreso.
La ley SOPA es la que ha tenido mayor difusión, pero ella va acompañada por otra, que está pasando por debajo de la mesa, la cual se denomina Ley PIPA, para la Protección de la
Propiedad Intelectual. Con la excusa de proteger los derechos de autor, en formato digital, de libros, películas, música, etc. de Estados Unidos, estas leyes no son otra cosa que un nuevo mecanismo totalitario de censura en INTERNET, sin precedentes, por lo que los usuarios no tendrán la libertad de descargar música, películas o textos gratis.

De aprobarse, el control cibernético y el poder del gobierno norteamericano, a nivel mundial, sería el de un estado policial aterrador en toda la Red, para bloquear, censurar, atacar, cerrar portales, sitios web, redes sociales y desconectar buscadores, después de una reclamación por la infracción de los derechos de autor.

La iniciativa del Proyecto no es solo de Lamar S. Smith, sino de una cofradía que lo acompaña compuesta por unos diecinueve congresistas, unidos a una lista de ciento cuarenta gigantescas y multimillonarias empresas y compañías, que es llamada la lista de la vergüenza, entre las cuales se encuentran desde la American Federation of Musicians (AFM); American Federation of Television and Radio Artists (AFTRA); American Society of Composers, Authors and Publishers (ASCAP) hasta, Estée Lauder Companies; L’Oreal; McGraw-Hill Education; Sony y Visa.

También, abiertamente a favor de la SOPA, está gente como Keith Rupert Murdoch, magnate del negocio de los medios de comunicación, información y cinematográficos, dueño del emporio News Corporation, con un enorme poder que controla el 75 % de los contenidos que a nivel planetario circulan a través de sus operadores de cable, satélite y televisión.
Sobre el tristemente célebre señor Murdoch, debemos recordar que hace poco tiempo se destapó un escándalo mundial con uno de sus medios; un semanario llamado News of the World, de circulación en el Reino Unido, que recurría a todo tipo de ilegalidades y espionaje para obtener información.

Se valía de espionaje telefónico, soborno a policías, contrataba hackers y todo tipo de piratas informáticos para obtener datos y así construir noticias amarillistas y sensacionalistas para dañar y difamar a personas. Entre sus víctimas se cuentan los actores Brad Pitt y Angelina Jolie, miembros de la familia de su majestad la Reina de Inglaterra, así como políticos y personalidades británicas.

Entonces, seríamos unos ilusos si creemos que se trata de un instrumento jurídico para salvaguardar los derechos de autor y combatir la piratería en Internet. Es evidente el terrible peligro que encierra esta ley, de ser aprobada, cuando nos encontramos que corporaciones como Yahoo, Netscape, Google, Blogger, Twitter, LinkedIn, Internet Archive, Wikipedia, The Huffington Post, PayPal, Mozilla, Flickr, YouTube, Craigslist, eBay, etc., a las cuales no se les puede adjudicar el calificativo de altruistas, están claramente en contra de ella y han conformado un gran ejército de internautas planetarios para boicotearla e impedir su aprobación.

Esta Ley significa la censura más brutal, que excedería con creces al peor totalitarismo que haya conocido la Humanidad en toda su historia, pues recaerá sobre dos mil millones de personas interconectadas, a las cuales, según los expertos, se sumarán mil millones más en los próximos cinco años; es decir, casi la mitad del planeta que hoy tiene siete mil millones de seres humanos.

Todo nos conduce a pensar que es la sacrosanta Ley Marcial del Libre Mercado, impuesta al ciberespacio de Internet. Sin ir muy a fondo, se ve, a simple vista, que es otro instrumento que se suma a la tecnología policial digital de rastreo, vigilancia y control donde quieras que vayas, que maneja la CIA, el FBI y demás órganos de inteligencia de EEUU, y que son mecanismos para identificar a la gente de manera subrepticia, como los GPS, los datos biométricos de toda naturaleza, entre los que se encuentra el escaneo del iris del ojo humano, etc., que pende sobre cada una de nuestras vidas. Por eso, todos deberíamos estar al tanto de lo que esta sucediendo, porque lo que está detrás de esto es un Plan Imperial perfectamente orquestado.

En el campo de la Educación, la Ciencia y la Cultura estaríamos asistiendo a una especie de Inquisición y su terrible Índice de Libros Prohibidos, el célebre Index Librorum Prohibitorum et Expurgatorum de la Iglesia Católica que, para la época, era la Ley de Censura de obras de todo tipo impuesta en la Edad Media, que se prolongó hasta bien entrado el siglo XX, con el listado de obras y autores prohibidos en su totalidad.

Trae a la mente la feroz maquinaria llamada el Tribunal del Santo Oficio, que acusaba, juzgaba y sentenciaba como herejes, tanto a autores como a cualquier persona sospechosa de haber leído obras prohibidas en el Índex, cuyas penas podían ser de variada índole: la excomunión, suplicios, torturas, multas, confiscación de propiedades, encarcelamiento, prisión perpetua.
También, en los ambientes universitarios, científicos y culturales hay preocupación por las consecuencias que tendría un marco jurídico de control absoluto, sobretodo para nuestros países latinoamericanos que dependemos, casi exclusivamente, de la plataforma de la Red norteamericana.

La nuevas tecnologías de la información y comunicación se han ido incorporando a la vida cotidiana de las instituciones, organizaciones, colectivos y grupos de la Educación, la Ciencia y la Cultura; por tanto, el sistema de patentes, derechos de autor o copyright y otras formas de monopolio sobre los bienes culturales intangibles, inmateriales, del conocimiento es
la mercantilización del patrimonio común que no puede ser considerado como cosa exclusiva y privada, pues ni siquiera son propiedad de autores, creadores, inventores e innovadores.
Los verdaderos dueños de los derechos son las grandes corporaciones de editores, disqueras y empresas fílmicas que se han apropiado del conocimiento social que es de todos, y que debe estar disponible con solo hacer clic, al pulsar uno de los botones del ratón (versiones castellanizadas de click y mouse).

SOPA significa monopolio y férreo control de la información y el conocimiento. Por tal razón, pone en jaque a los denominados recursos multimedia y a los recursos educativos abiertos (REA, u OER, siglas en inglés), término adoptado por la UNESCO, utilizados por estudiantes, profesores e investigadores de todo el mundo, quienes comparten y utilizan gratuitamente materiales digitalizados, a los cuales se accede vía email, en webs específicas, portales colaborativos, repositorios institucionales o temáticos, con contenido educativo.

Estamos hablando de programas y cursos completos de formación y capacitación en diversos niveles y modalidades educativas que se ofrecen y circulan por la Red Internet, así como materias, módulos, libros de texto, referencias bibliográficas para consultar, instrumentos de evaluación de aprendizajes, vídeos y cualquier otra herramienta para facilitar los procesos de enseñanza, aprendizaje e investigación.

No debe haber dueños de las obras en formatos digitales de libros, películas, música e imágenes artísticas. Hoy, hasta el Vaticano, desde su web, ha puesto a disposición gratuita de los internautas su colosal Biblioteca, para que cualquier persona pueda acceder a los 1,6 millones de volúmenes (antiguos y modernos), 8.300 incunables (libros impresos antes de 1501), 150.000 manuscritos, 300.000 monedas y medallas y más de 100.000 documentos que contiene.

La Red de Internet debe ser un espacio accesible, de flujo libre y disponible para todo el mundo, porque es un bien público universal y patrimonio de la Humanidad. Esto no debe ser un negocio de grandes transnacionales, ni del Gobierno de Estados Unidos que se reserva el derecho de ser policía internacional de Internet para clausurar y desaparecer portales, webs, blogs individuales, foros, proyectos educativos y comunitarios, etc., y perseguir a quienes se les considere infractores de la feroz Ley.

Cabe preguntarnos ¿Quiénes fijan las leyes que salven del saqueo, la rapiña, la destrucción y la apropiación privada delictiva de un sinnúmero de obras literarias, artísticas y científicas sin la mínima posibilidad de derecho a copyright, ni de propiedad intelectual alguna, que eran acervo y herencia de la Humanidad, irremediablemente desaparecidas por la poderosa maquinaria guerrista imperial que se ha arrogado el derecho de imponer, a todos los pueblos del mundo, el más inhumano y brutal colonialismo?, Por eso, la SOPA, como anteriormente quedó expresado, es una ley más que se suma al arsenal de armas de control y destrucción masiva.

Por cierto, acaba de ser difundida la noticia que las leyes SOPA y PIPA han sido definitivamente desechadas por sus promotores; pero ahora, sin darnos descanso, aparece
una nueva amenaza bajo el nombre de Ley OPEN (Online Protection & Enforcement of Digital Trade Act), esta vez de la mano de Sarrell Issa, otro legislador republicano.
¡Siguen prendidas las alarmas ante la nueva arma letal!
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