martes, 15 de diciembre de 2009

África en el sistema multipolar (2)

P. Lumumba

Tiberio Graziani
Respecto a la corriente penetración estadounidense en África, esta es para los EE.UU. un pasaje obligado debido a tres razones principales.
Una se refiere a la cuestión energética. Según un estudio encargado en el año 2000 por el National Intelligence Council a algunos expertos, los EE.UU. esperan poder disfrutar para el 2015 de al menos el 25% de petróleo procedente de África (10). La búsqueda y el control de fuentes energéticas en África responden a dos exigencias consideradas prioritarias por Washington y por los grupos petroleros que dirigen y sustentan su política energética (11).
La primera exigencia deriva obviamente de las estrategias destinadas a buscar fuentes de aprovisionamiento energético, diversificadas y alternativas a las mediorientales; la segunda, en cambio, afecta a la protección de la función hegemónica, que los EE.UU. adquirieron durante el siglo pasado, en referencia al control y a la distribución de los recursos energéticos mundiales. Tal función atraviesa actualmente una fase muy crítica, a causa de las recientes y sinérgicas políticas llevadas a cabo por Rusia, China y por algunos países sudamericanos en el sector energético.

El antagonista en África de los EE.UU. es, como se sabe, China. La República Popular China, en la última década, ha reforzado e implementado las relaciones y el lanzamiento de inversiones, en particular, en infraestructuras en el continente africano, prosiguiendo, por otra parte, una política puesta en marcha ya en el curso de la Guerra Fría. China no sólo está interesada en el petróleo africano, sino también en el gas (12) y en los materiales considerados estratégicos para su desarrollo como el carbón, el cobalto y el cobre.

En el frente energético, un ejemplo, importante para las consecuencias sobre las relaciones entre las potencias de China y los EE.UU., lo proporciona la fundamental contribución china a Sudán para la exportación del petróleo. Sudán, como se sabe, gracias a la ayuda china exporta petróleo desde 1999; esto ha llevado a que Jartum reciba las ‘particulares’ atenciones y cuidados de Washington. Recientemente (27 de octubre de 2009), la Casa Blanca ha renovado formalmente las sanciones económicas a Sudán por la cuestión de los derechos de las poblaciones de Darfur.

La otra razón por la cual la política africana constituye una de las prioridades estadounidenses de la próxima década es de orden geopolítico y estratégico. En medio de la actual crisis económico-financiera, Washington debería, en cuanto gran actor global, dirigir sus esfuerzos hacia el mantenimiento de sus posiciones en el tablero global, a riesgo de que, en el mejor de los casos, tenga lugar una rápida reducción de su papel a potencia regional media, o, en el peor, un desastroso colapso, difícil de superar a corto plazo.

Sin embargo, en línea con la tradicional geopolítica expansionista que desde siempre caracteriza sus relaciones con las otras partes del planeta, Washington ha elegido a África como amplio espacio de maniobra, desde el cual relanzar su peso militar en el plano global con el fin de disputar a las potencias asiáticas la primacía mundial. En tal aventurada iniciativa, Washington obviamente implicará a toda Europa.

La nueva política estadounidense en África se debe al hecho de que los EE.UU. encuentran cerradas dos de las principales vías anteriormente elegidas para acceder al espacio eurasiático: la Europa centroriental y Oriente Próximo y Medio.
La primera vía, tras la ráfaga de victoriosas revoluciones coloradas que habían atraído al espacio geopolítico hegemonizado por los EE.UU. a los países del exterior próximo ruso (la llamada Nueva Europa), parece por ahora un camino difícil de seguir, ya que Moscú ha elevado el nivel de guardia. A tal respecto, son indicativas las dificultades encontradas por los EE.UU. en la cuestión del escudo espacial.

La segunda vía es la trazada, ya desde hace años, por la doctrina llamada del Gran Oriente Medio: control total del mar Mediterráneo, eliminación de Irak, ocupación militar de Afganistán, penetración en las repúblicas centroasiáticas. La aplicación de esta doctrina geopolítica, sin embargo, no ha producido los resultados que Washington y el Vaticano esperaban en tiempos razonablemente breves, sino que, al contrario, se ha revelado negativa a causa del duradero y desgastador conflicto afgano y de la no resuelta cuestión iraquí y, sobre todo, de la política eurasiática de Moscú, orientada a recuperar prestigio e importancia en el espacio centroasiático.

La tercera razón, finalmente, es de orden preventivo. Está conectada a la política que actualmente los Estados Unidos conducen en el hemisferio meridional del planeta, con el fin de invalidar el eje sur-sur, fatigosamente en vías de definición entre muchas naciones africanas y sudamericanas. Los principales jefes de Estado de la América indiolatina y de África han vuelto a confirmar recientemente, en septiembre de 2009, durante la cumbre de Isla Margarita (Venezuela) la voluntad de continuar en el proyecto estratégico de ‘‘cooperación sur-sur’’ entre África y América meridional puesto en marcha en diciembre de 2006 en Nigeria, en Abuja.

Los instrumentos de penetración que Washington ha adoptado para controlar el espacio africano son de tres órdenes : de orden militar, a través del AFRICOM (13), es decir, el Mando militar de los Estados Unidos para África, creado en 2007 y activado al año siguiente ; de orden económico-financiero (véase el caso de las sanciones a Sudán y la intromisión del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial en las relaciones entre la República Democrática del Congo y China) (14) ; y, finalmente, otro referente a la estrategia de comunicación ejemplificada gráficamente por los ya considerados ‘históricos’ discursos de Obama pronunciados respectivamente en Cairo y Accra.
Sobre el plano militar, es importante observar que la penetración estadounidense parece privilegiar, como cabeza de puente para neutralizar a Sudán y a la República democrática del Congo, el área constituida por Tanzania, Burundi, Kenia, Uganda y Ruanda. Hay que subrayar que el control militar total constituye una importante pieza en la estrategia estadounidense para la hegemonía del océano Índico.

Las directrices geopolíticas de África para el siglo XXI

Pese a las dificultades que obstaculizan hoy su unificación geopolítica, África, con el fin de salvaguardar sus propios recursos y mantenerse fuera de las disputas entre EE.UU., China y, muy probablemente, Rusia e India –disputas que se resolverán precisamente sobre su territorio –necesita organizarse, al menos regionalmente, según tres directrices principales que pivotan respectivamente sobre la orilla mediterránea, sobre el Océano Índico y sobre el Atlántico.

La activación de políticas de cooperación económica y estratégica, al menos en lo referente a seguridad, entre los países norteafricanos y Europa, por un lado, y, por otro, lo mismo con India ( a tal respecto, hay que hacer referencia a la Declaración de Delhi, firmada durante la Cumbre 2008 India-África) (15) , además de cohesionar las regiones africanas implicadas, predispondría las bases para una futura y potencial unificación continental articulada sobre polos regionales e insertada en un más amplio contexto euro-afro-asiático.

Igualmente, la directriz atlántica, es decir, la continuación de una cooperación estratégica sur-sur entre África y la América indiolatina, favorecería, en este caso, la cohesión de las regiones del África occidental, y contribuiría a la unificación del continente. En particular, el desarrollo de la directriz atlántica reforzaría el peso africano con respecto a Asia, y con respecto a China en primer lugar

La deseable integración de África –realistamente posible sólo si se estructura sobre polos regionales –evoca el desarrollo histórico, anterior al periodo colonial, de las formaciones políticas auténticamente africanas, que, conviene recordarlo, han tenido lugar precisamente sobre bases regionales (16).

* director de Eurasia. Rivista di studi geopolitici – www.eurasia-rivista.org
(traducido por Javier Estrada)
NOTAS
11. African Oil: A Priority for U. S. National Security And African Development, Proceedings of an Institute Symposium, The Institute for Advanced Strategic and Political Studies, Research Papers in Strategy, maggio 2002, 14. El documento se encuentra en: http://www.israeleconomy.org/.

12. “El continente africano posee enormes reservas de gas natural que se estiman en 14,56 trillones de metros cúbicos, es decir, el 7,9% del total mundial. Las reservas verificadas en Nigeria y Argelia (5,22 e 4,5 trillones de metros cúbicos respectivamente) son inferiores a las de Rusia (43,3 trillones de metros cúbicos) Irán (29,61), Qatar (25,46), Turkmenistán (7,94), Arabia Saudita (7,57) Y Emiratos Árabes Unidos (6.43) pero superiores a las de Noruega (2,91), que es uno de los países clave en la exportación del gas. Sin embargo, los niveles de producción y consumo de gas natural en África son bastante bajos. La producción de gas en 2008 ha sido de 214,8 billones de metros cúbicos, es decir, el 7% del total mundial (un incremento de 4,85 respecto al 2007). Sudamérica ha sido el único continente que ha producido menos gas natural en el mismo año.
El consumo de gas natural en 2008 en África ha sido de 94,9 billones de metros cúbicos, es decir, el 3,1% del total mundial (un 6,1% de crecimiento respecto al 2007) que es el nivel más bajo a escala mundial. Más del 50% del gas natural producido en África – 115,6 billones de metros cúbicos –es exportado, por lo demás, como gas natural licuado (62,18 billones de metros cúbicos). La cuota de los países africanos (Argelia, Nigeria, Egipto, Libia, Guinea Ecuatorial y Mozambique) en el suministro global de gas es del 14,2 % pero el mismo nivel de gas natural licuado es mucho más alto – 27,5%.”, Roman Tomberg, Le prospettive di Gazprom in Africa, www.eurasia-rivista.org, 16 octubre de 2009.
13. El proceso de militarización de África se ha intensificado últimamente por parte de Washington. A tal respecto, véase Kevin J. Kelley, Uganda: grande esercitazione militare degli USA nella regione settentrionale, www.eurasia-rivista.org, 14 de octubre de 2009.

14. Renaud Viviene et alii, L’ipocrita ingerenza del FMI e della Banca mondiale nella Repubblica democratica del Congo, www.eurasia-rivista.org , 19 de octubre de 2009.

15. El texto de la Delhi Declaration se encuentra en: http://www.africa-union.org.

16. A propósito del carácter “regionalista” de África, observa el africanista francés Bernard Lugan en la introducción a su ponderosa Histoire de l’Afrique, Ellipses, Parigi 2009, p.3.: « El largo despliegue de la historia del continente africano está ritmado por varias mutaciones o rupturas que se produjeron según una periodización diferente a la de la historia europea. Además, cuando en Europa los grandes fenómenos históricos o civilizacionales fueron continentales, en los africanos tuvieron consecuencias regionales, excepto en el caso de la colonización ».

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