jueves, 13 de mayo de 2010

Mockus: Normalizar las relaciones con Venezuela y Ecuador

Yesibeth Rincón
El ex alcalde de Bogotá, Antanas Mockus, ha sido considerado por los colombianos como una alternativa de cambio. Su discurso prudente y su mensaje de respeto a la legalidad y a las instituciones ha calado tanto en el electorado, que hoy es el más cercano contendor para desplazar al uribismo.

El matemático de origen lituano, de 58 años, considera que restablecer las relaciones con Venezuela es prioritario, “no podemos, por motivos políticos internos, poner en riesgo la calidad de vida de millones de personas que viven en nuestras fronteras”.

Con muchas posibilidades de convertirse en el próximo presidente de Colombia, Mockus habló, en exclusiva para PANORAMA. Dijo que en la relación entre Colombia y Venezuela: “Lo primero que tenemos que reconocer es nuestra mutua dependencia”.

— ¿Cómo abordará las relaciones entre Colombia y Venezuela?

— Con Venezuela, al igual que con el Ecuador, nos unen no solamente un pasado fecundo sino un porvenir pleno de retos y oportunidades. Las relaciones internacionales de Colombia no estarán basadas en el carácter o el capricho de una persona, y estarán soportadas en un servicio exterior profesional capaz de identificar y promover intereses comunes con otras naciones.

— En las relaciones entre los dos países es necesaria una distensión, ¿cuánto está dispuesto a colaborar para lograr ese objetivo?

— Todo lo posible. Claro está que respetando la soberanía de ambas naciones, su capacidad de autodeterminación y nuestro interés y seguridad nacional.

— Usted ha criticado la “injerencia” de Chávez en la campaña presidencial, pero, ¿cuánta responsabilidad tiene el mismo uribismo en la presencia de Chávez en el debate electoral?

— No es necesario echarnos culpas, ahora Colombia necesita la despersonalización de las relaciones internacionales, actuar con prudencia y reconstituir las relaciones binacionales.

— ¿Qué estrategia piensa implementar para recuperar el mercado venezolano?

— Lo primero que tenemos que reconocer es nuestra mutua dependencia: no podemos, por motivos políticos internos, poner en riesgo la calidad de vida y el sustento de los millones de personas que viven en nuestras fronteras. Después, nos esforzaremos por despersonalizar las relaciones entre ambos países y de contar con la participación y solidaridad de nuestros vecinos para lograr la estabilidad regional.

— ¿Cuál es su posición frente a las bases militares en territorio colombiano?

— Colombia tiene soberanía sobre su territorio y sobre sus bases militares y navales. Sin embargo cualquier tratado de asistencia se hará en mi gobierno en el marco de la Constitución y de los tratados internacionales, previo concepto de nuestros órganos de representación. Mi posición frente a la presencia norteamericana en las bases colombianas en las que ha sido permitida es que honraré esos acuerdos a menos de que las autoridades correspondientes consideren que son ilegítimos.

— Usted ha dicho que no someterá a revisión el acuerdo militar entre EE UU y Colombia, ¿cómo hacer para generar confianza en la región?

— Respetando la Constitución y los tratados internacionales, previo concepto de nuestros órganos de representación y actuando de cara a los ciudadanos.

— ¿Cómo hará para reinsertar a Colombia en el concierto de naciones regionales del que ha estado como desconectada?

— Decir que ha estado desconectada es severo. Ha faltado integración con la región, por eso nuestra propuesta es clara: respeto irrestricto al derecho internacional, a sus principios básicos sobre libre determinación de los pueblos y no interferencia en los asuntos internos de otros Estados, de utilización de los mecanismos pacíficos de solución de conflictos. La Constitución Política nos exige avanzar en el proceso de integración en el contexto latinoamericano.

— ¿A qué se debe el fenómeno Mockus, en cuanto al crecimiento de su campaña?

— La Colombia de hoy es una sociedad que debe enfrentar grandes retos, pero que también está llena de posibilidades y cuenta con enormes recursos para superarlos. Uno de los retos más importantes radica en el hecho que a través de los años, y de manera muy marcada en los tiempos recientes —buena medida como resultado del impacto del narcotráfico— se ha ido abriendo una brecha entre los distintos marcos normativos que regulan el comportamiento de los colombianos y colombianas.

Presenciamos una “Ola Verde” incontenible en su avance, es en primer lugar el resultado de la confluencia entre nuestros planteamientos y la manera cómo importantes sectores de la sociedad colombiana interpretan su realidad y buscan salidas a las difíciles situaciones que la caracterizan.

— Juan Manuel Santos se vio obligado a darle un giro a su campaña, ha dicho que se venderá como el lado popular del uribismo ¿Cree que eso tenga algún efecto en el electorado?

— Es interesante que las campañas en la actual contienda innoven, abran espacios participativos y generen cercanía con el elector. Ya iremos viendo los resultados.

— Vista la proyección de su opción, ¿cree que habrá segunda vuelta?

— Nuestra meta y la de la Ola Verde es ganar en primera vuelta, mostrando que la unión hace la fuerza.

— ¿El respeto a la legalidad se impondrá a la seguridad democrática de los uribistas en su Gobierno?

— No son excluyentes, ni deben imponerse una sobre otra. Son complementarias. Legalidad democrática es justicia para todos y todas, con equidad y en el marco de la ley. Para combatir la violencia se necesita presión militar y continuaremos con las estrategias para consolidar la presencia del Estado en todos los municipios de Colombia. Sin embargo no es suficiente, también se necesita presión de la justicia y presión social.

— Noemí Sanín lo acusó de haberle robado las ideas, ¿qué hay de cierto en esto?

— No es cierto. Acusarme de robo de ideas es algo que de forma poco acertada hizo Noemí, luego lo reconoció al decir que fueron algunas ideas conjuntas las que tomó ella.

— El Gobierno acaba de decir que desarticuló un plan para asesinarlo, ¿quién estaría interesado en asesinarlo?

— Hubo una amenaza anónima, la cual la policía y el gobierno están estudiando, hay que ser prudentes al respecto, sin desestimar los riesgos. Ahora, no quiero ser mártir, quiero que incluso ideas tan remotas como el asesinato de un candidato sean transformadas y en Colombia se respeten argumentos y se respete la vida como sagrada.

— ¿Cómo será su política con las Farc?

— Legalidad democrática. Las Farc son sólo una de las formas de ilegalidad, no la única. Haré con toda la ilegalidad lo mismo que se hizo con las Farc, arrinconarlas, dejarlas sin justificación política y social. Continuaremos la presión militar y policial, aún así como presidente daré ejemplo de mano dura contra toda la ilegalidad, no contra solo una de sus formas de expresión.

— ¿Y hacia los paramilitares?

— Los paramilitares también son una forma de ilegalidad, sin embargo para ellos y para las Farc promoveré una justicia y paz mejorada, con orientación a protección de las víctimas y verdad de los victimarios, apuntando a resocializar a los miembros de ambos grupos.

— ¿Estaría dispuesto a un canje humanitario?

— No. Intercambio humanitario es una salida poco viable con mi gobierno. Negociar así da pie a futuros secuestros, extorsiones y violaciones de ciudadanos colombianos. Es deseable que todos los militares, políticos y policías secuestrados regresen a sus casas, pero no puede hacerse a costa de futuras extorsiones y chantajes con criterios “humanitarios”. Las Farc deben mostrar voluntad de prenegociación, lo que hasta ahora no ha sucedido.
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