miércoles, 14 de julio de 2010

POLÍTICA ANTINARCÓTICOS PARA LA EXPANSIÓN ECONÓMICA Y DOMINACIÓN IMPERIAL (parte 1)

Las mafias como aliados estratégicos para la hegemonía y la droga como arma financiera

A lo largo de la evolución histórica de la humanidad, los imperios siempre recurrieron a las guerras y a la explotación económica para incrementar su poderío y dominar a los pueblos. Todos los imperios que en el mundo han sido, para justificar su existencia, han tenido enemigos a quienes combatir y cuando los han aniquilado, han creado nuevos enemigos o inventado fantasmas para sembrar miedos colectivos.

Estados Unidos, en su fase imperial, no ha podido o no ha querido escapar de ese proceso que termina destruyendo a los imperios, y así ha tenido que crear nuevos enemigos y nuevos fantasmas a quienes combatir. Terminada la “guerra fría”, desaparecido el fantasma del comunismo, creó el cuco del narcotráfico y diseñó diferentes políticas antinarcóticos con claros objetivos geopolíticos que les permita la expansión de la economía, el control social, político y cultural y la ulterior dominación imperial de los pueblos de la tierra, incluidos sus liados europeos y asiáticos.

Las guerras imperiales han sido desatadas por Estados Unidos, para satisfacer sus ansias de poder y dominación. Además han servido como fuentes restauradoras de la economía capitalista en permanente crisis que, para paliarla, casi de manera prioritaria, ha recurrido a una serie de negocios ilícitos como el tráfico de armas y el narcotráfico internacional. Es en el narcotráfico que Estados Unidos tiene una de sus mejores fuentes para la obtención de recursos económicos frescos y billonarios, ya sea a través del mercado de drogas ilícitas o por medio del lavado de dinero.

La injustificada e indigna invasión militar de Estados Unidos a Irakle sirvió para apoderarse ilícita e inmoralmente de la segunda reserva mundial de hidrocarburos. No le ha importado que mueran más de un millón e iraquíes, miles de soldados estadounidenses y más de cien mil soldados heridos que quedaron en absoluta discapacidad.

Estados Unidos y su doble moral es un paradigma de cruel cinismo. “Al amparo de la guerra, Afganistán parece que se ha convertido en el mayor productor de opio mundial, una tendencia que venía de atrás, pero que, desde hace años, se ha consolidado de una manera casi incuestionable.

Ahora mismo suministra un rotundo 92 por ciento de la droga disponible en el mercado, realidad que despeja muchas dudas sobre su importancia a nivel global y lo equipara, por su trascendencia en el narcotráfico, a países como Colombia. Lo que se traduce de la siguiente manera: de los 10.700 millones de dólares del Precio Interior Bruto de Afganistán, como explica en un informe Iñigo Febrel Benlloch, más 4 mil millones de dólares, provienen directamente de este negocio, señala el periodista Javier Ors.

Cabe recordar que en el año 2001, antes de la invasión de Estados Unidos y la OTAN a Afganistán, bajo la administración de lostalibanes, la producción de opio que es la materia prima para la obtención de heroína, se redujo a 185 toneladas.

El periodista Manuel Navarro Escobedo, sostenía que desde la invasión y ocupación de Estados Unidos en diciembre de 2001, Afganistán incrementó sus cultivos de amapola, de la cual se extrae el opio, que genera cerca del 92 por ciento de la producción mundial de heroína. La cifra se traduce en más de 8 mil 500 toneladas de la adormidera. Diez kilogramos son equivalentes a uno de heroína. Esta droga mantiene a este país islámico centroasiático en el primer lugar de drogas del planeta.

Ahora, para la administración de Kabul, ese opiáceo representa un ingreso de unos 3 mil 500 millones de dólares anuales,equivalentes a un tercio de la economía total de esa atribulada y martirizada nación. Pero en términos globales, esas amapolas cultivadas abastecen un mercado de 65 mil millones de dólares en heroína y opio, que llega a 15 millones de adictos y mata unas 100 mil personas anualmente. Esto figura en un informe intitulado Adicción, crimen e insurgencia: la amenaza transnacional del opio afgano, elaborado por la Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés).

El director ejecutivo de la UNODC, Antonio María Costa, asegura que las causas principales de ese creciente narcotráfico son la corrupción y la arbitrariedad que reinan en Afganistán, así como las fronteras descontroladas. Las autoridades afganas sólo interceptan el 2 por ciento de todos los opiáceos que se producen en el país, a diferencia de Suramérica donde se confisca el 36 por ciento de toda la cocaína de la región.

Costa asevera que la línea fronteriza entre Afganistán y Pakistán constituye la mayor zona de libre comercio del mundo para todo lo que sea ilícito, desde drogas, armas, precursores químicos y equipos para fabricar bombas, hasta tráfico de seres humanos. El documento elogia la labor de las autoridades iraníes en el combate contra los traficantes y la gran infraestructura creada con ese propósito a lo largo de su límite geográfico oriental. Irán captura el 20 por ciento del opio que viaja por su territorio, en tanto que Pakistán decomisa el 17 por ciento; Rusia, el 4 por ciento; otros países de Asia Central, 5 por ciento, y Bulgaria, Grecia y Rumania, miembros de la Unión Europea, no alcanzan el 2 por ciento.

El valor de esa heroína se incrementa con cada cruce de fronteras, de unos 3 dólares el gramo en Kabul a más de 100 dólares en las calles de Londres, Milán o Moscú. Europa consume el 19 por ciento del opio del mundo; Rusia e Irán llegan a un 15 por ciento cada uno; China, 12 por ciento; la India, 7 por ciento; Pakistán, África y Estados Unidos, 6 por ciento cada uno, sostiene el reporte de la Organización de las Naciones Unidas.

Sin embargo, esa estimación contrastó con la apreciación del jefe del régimen afgano, Hamid Karzai, quien aseveró quen “el opio constituye una economía real y que muchas personas dependen de ello, por lo cual llevará tiempo desarrollar alternativas”. Karzai aseguró que “sería ingenuo pensar que esa erradicación de los cultivos llevaría poco tiempo y anunció que la misma puede durar entre 10 y 15 años”.

Precisamente, durante el régimen talibán (estudiantes del Corán), de 1999 a 2001, se redujo la siembra, cultivo y producción del estupefaciente, que volvió a florecer tras su salida del poder por la agresión de Estados Unidos y sus aliados a ese territorio fronterizo con Pakistán e Irán. Indudablemente, los mayores beneficiarios del comercio de heroína y opio son Estados Unidos y sus aliados europeos.

De ahí, se deduce que Afganistán proseguirá al frente de la producción mundial de heroínas por largos años, mientras que sus mentores, Estados Unidos y la Unión Europea, ostentarán similares condiciones, aunque en el comercio, consumo y crímenes vinculados a las drogas vayan delante de los productores.

El beneficio de EEUU

Diversos estudios realizados por expertos en el combate al narcotráfico internacional, coinciden en determinar que tras el narcotráfico internacional está la intencionalidad de Estados Unidos para mantener e incrementar ese ilícito negocio para su propio beneficio. Hoy, sobre la base pruebas irrefutables, nadie debería dudar que los servicios de espionaje estadounidenses, en especial, la CIA y DEA, intervienen en el negocio del narcotráfico internacional junto a importantes empresas, sistemas financieros y bancarios del capitalismo mundial con sede en Estados Unidos de Norteamérica que, de esta manera, ejerce un férreo control político en las rutas del narcotráficoque al final de cuentas, resulta tan importante como el control de las rutas de los oleoductos que transportan hidrocarburos. Sin temor a equivocaciones, se puede afirmar que el porcentaje mayor de las utilidades del comercio mundial de las drogas se lleva Estados Unidos.

La ONU ha hecho público en sus informes anuales que el cultivo del opio en Afganistán creció en más de manera inconmensurable e incontrolable desde el año 2001 en que fue invadido por Estados Unidos y la OTAN. Bush decía que “Estados Unidos es el principal patrocinador de una enorme operación para librar a Afganistán del opio...”, pero resulta una amarga ironía que la presencia militar estadounidense haya servido para restablecer, en lugar de erradicar, el tráfico de drogas. Lo que el informe no recoge es que el gobierno Talibán fue un instrumento para poner en marcha un programa de erradicación de la droga, con éxito, con financiación y colaboración de Naciones Unidas.

La Agencia de la ONU para las Drogas y el Crimen, con sede en Viena, estimó que la cosecha de 2006 va a ser de unas 6.100 toneladas, treinta y tres veces lo producido en 2001 en época del gobierno Talibán (un 3.200 % de aumento en 5 años). El cultivo en 2006 ha alcanzado la cifra récord de 165.000 hectáreas comparada con la 104.000 de 2005 y las 7.606 de 2001 de la era Talibán” Para el año 2010 se espera que esa cifra haya aumentado hasta superar la producción de 8 mil toneladas.

Si bien es cierto que la ONU, a través de la UNODOC, sostiene que Afganistán suministra alrededor del 92 por ciento del abastecimiento mundial de opio, del que se extrae la heroína, también es cierto que omite “mencionar el hecho de que más del 95% de los ingresos generados por este lucrativo contrabando beneficia a los sindicatos de empresarios, al crimen organizado, y a las instituciones bancarias y financieras.

Un pequeñísimo porcentaje de esos beneficios va los campesinos y comerciantes del país productor. “La heroína afgana se vende en los mercados internacionales de narcóticos por cien veces el precio que obtienen los campesinos que lo sacan directamente de sus tierras”, según señalaba el propio Departamento de Estado estadounidense, citado por Voice of América (VOA).

De un kilo de opio se produce aproximadamente 100 gramos de heroína (pura). 6.100 toneladas de opio pueden producir 1.220 toneladas de heroína con un índice de pureza del 50 por ciento. ¿Quién es el mayor beneficiario de ese negocio suculento? La banca capitalista mundial, que está radicada en Estados Unidos. En un informe especial sobre el tráfico internacional de heroína se sostiene: “tomando como base los precios al detalle de la heroína en Gran Bretaña, los beneficios totales del comercio de drogas afgano serían de unos 124.400 millones de dólares, calculados sobre un índice de pureza del 50%. En el caso de una pureza del 36% y el precio medio británico, el valor en efectivo de las ventas de heroína afgana sería de unos 194.400 millones de dólares.

Aunque estas cifras no son estimaciones precisas, sin embargo dan idea de la magnitud de este comercio multimillonario de drogas en el exterior de Afganistán. Tomando como base las primeras cifras que ofrecen una estimación conservadora, el valor en efectivo de estas ventas, una vez en el mercado occidental al por menor, es de más de 120.000 millones de dólares anuales de utilidad líquida.

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