viernes, 7 de marzo de 2014

¿Cómo participan los medios en la guerra informativa contra Venezuela?


Misses, actores, cantantes, magos y charlatanes como drones mediàticos de Estados Unidos
  Josè Manzaneda Mediante su cuidada selección de contenidos, entrevistas, imágenes y titulares, los grandes medios de comunicación dan a entender que “los estudiantes” de Venezuela protestan en masa contra el Gobierno de Nicolás Maduro (1). Pero mienten. Las violentas protestas se han producido, en exclusiva, en las urbanizaciones de clase media y alta de 18 municipios de los 335 del país, todos gobernados por la derecha (2). Mientras, la juventud de los barrios populares, mayoritaria en el país, no existe para los medios (3).

Diarios y canales de televisión de todo el mundo nos presentan a mujeres blancas de barrios opulentos (4) y a misses de concursos de belleza (5) como representativas de “las mujeres” de Venezuela en pie de guerra contra el Gobierno. Mientras, las mujeres mestizas de los sectores populares –mayoría del país- no tienen voz ni imagen en dichos medios (6).


Cantantes adinerados (7) y artistas de la derecha (8) que apoyan el derrocamiento por la fuerza del Gobierno de Nicolás Maduro son presentados como “artistas solidarios con Venezuela”. Mientras, quienes denuncian la injerencia de EEUU o el carácter golpista de la oposición, son silenciados o condenados (9) (10) (11).


Y es que Venezuela vive un intenso escenario de lucha de clases, en el que las empresas de la comunicación toman claro partido por unos sectores sociales: los que apuestan por una vuelta a la fórmula de democracia liberal de libre mercado, acorde a los intereses empresariales de dichos medios. 
Su labor de guerra ideológica es más agresiva e intensa en Venezuela que en otros países, donde falta un ingrediente esencial, aportado, en gran medida, por la figura de Hugo Chávez: la conciencia de clase de amplios sectores populares, empobrecidos, que durante décadas no participaron en política, y que incluso no existían como ciudadanía registrada (12).


Hoy, los medios internacionales son el principal actor político del intento de ruptura de la democracia venezolana. Son el altavoz de propaganda de una oposición que trata de derrocar a un presidente de izquierda, elegido por mandato popular hace 10 meses y cuyo partido volvió a ganar –aún por mayor ventaja- en las recientes elecciones municipales (13).


Envalentonada por el reciente ejemplo de Ucrania, la oposición venezolana apuesta por la intervención en el país de actores internacionales (14). Para legitimar esta intervención, difunde al mundo, a través de los grandes medios, el mensaje de una supuesta “brutal represión de manifestantes pacíficos” (15). Estos medios informan de las muertes ocurridas en el bando opositor (16), mientas silencian o minimizan el fallecimiento de chavistas (17) o de agentes de policía (18). 

Apenas mencionan los continuos sabotajes e incendios de bienes públicos (19); o los ataques xenófobos contra centros médicos atendidos por la cooperación médica cubana (20). Mientras resaltan las acusaciones de supuestas torturas (21) -sobre las que no se ha presentado ni una sola denuncia (22)-, se pasa por alto que 11 policías han sido detenidos por excesos en sus intervenciones (23), un dato desconocido en otras latitudes del mundo (24).


El Secretario General de la OEA José Miguel Insulza (25), el papa Francisco (26), el Secretario General de Naciones Unidas Ban Ki Moon (27), o la Alta Comisionada para los Derechos Humanos Navi Pillay (28), han llamado al diálogo entre gobierno y oposición. Pero estas peticiones –dirigidas a ambas partes- son convertidas por los medios en acusaciones contra una sola de ellas, la del Gobierno de Nicolás Maduro: “Ban Ki moon pide al gobierno venezolano que escuche las demandas de los manifestantes”, leíamos en el diario español “El Mundo” (29).

Curiosamente, es el Gobierno venezolano la única parte que ha respondido a esa petición de diálogo. Ha organizado una Conferencia por la Paz –en la que participa incluso el empresariado opositor-, a la que los principales líderes de la oposición se han negado a acudir (30). Algo, por cierto, que pudiera pasarles una importante factura política: según una encuesta de International Consulting Services, 7 de cada 10 personas apoyan esta Conferencia de Paz y rechazan la actitud opositora (31).


Por último, recordemos algunos datos importantes para entender el escenario venezolano de lucha de clases. En los años de gobierno bolivariano, Venezuela ha reducido la pobreza a la mitad, la pobreza extrema en más de un 70 por ciento, y ha triplicado el gasto social, principalmente en salud pública, educación y asistencia social (32). Todo, recordemos, gracias a la inversión social de una gran parte de la renta petrolera, anteriormente manejada por una minoría que hoy protesta en las calles.


Pero la reducción de la pobreza en Venezuela –la mayor de la región el pasado año, según la CEPAL de Naciones Unidas (33)- importa bien poco a los niños bien de las urbanizaciones de clase media. A Carlos Baute (34) y a Madonna (35), todavía menos.
fuente

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