lunes, 14 de diciembre de 2009

America Latina: Señales diversas pero óptimas

Sill Scaroni

Fernando Dorado
El reciente triunfo electoral del proyecto político que lidera Evo Morales y Álvaro García Linera en Bolivia pareciera enviar nuevas señales de vitalidad de los procesos de cambio que ocurren en América Latina. Pero…, hay otras señales que dejan ver la amplia y compleja variedad del movimiento democrático y nacionalista que vive la región.

El triunfo de José Mujica en Uruguay, tiene una especial significación. Es el primer gobierno democrático no oligárquico del continente que consigue continuidad sin necesidad de la reelección. Un segundo gobierno del Frente Amplio está en marcha como resultado de la gestión exitosa tanto de Tabaré Vázquez como de los Intendentes de ese movimiento en 8 provincias del país. No es un proyecto unipersonal.

El hecho de que en Chile ningún candidato ni de “derecha” ni de “izquierda” pretenda desmontar los programas sociales que impulsó durante su gobierno la presidenta Bachelet, es - dentro de las limitaciones que tiene la democracia-nacionalista en ese país -, un signo trascendente de la influencia que va adquiriendo “lo social”, en todos los procesos políticos latinoamericanos.
La negativa del presidente Funes de El Salvador a participar en la Alianza Bolivariana para las Américas ALBA y la dinámica contradictoria que vive el proceso ecuatoriano, reflejan otros aspectos de una realidad compleja, vibrante, no encuadrada ni encuadrable dentro de esquemas ni cálculos simplistas.

Quienes ven sólo dos líneas políticas en las revoluciones “indo-afro-euro-americanas”, la “chavista” - aparentemente la más revolucionaria - y la “lulista” - supuestamente la moderada y/o reformista -, tendrán que hacer un mayor esfuerzo por estudiar con más detenimiento y detalle la historia y la complejidad de nuestras realidades.

Lo que empieza a mostrar el proceso de cambio es que tiene reservas de diversa índole. Los pueblos originarios bolivianos transpiran madurez; la juventud uruguaya apoyó a un “viejo guerrillero” y reveló nuevas formas de hacer política; la agenda social y ambiental está en la mente de los pueblos latinoamericanos; el continente quiere paz y no guerra.

Hay que profundizar en el análisis – ya no de las señales – sino de las realidades de cada país. Sólo así podremos construir una mirada verdaderamente regional. Lo importante a resaltar es que caminamos cada día por nuevos senderos,
más propios y autónomos. Ello nos indica que la dirección es la correcta.

¿Será que frente a la estrategia guerrerista del imperio, los pueblos latinoamericanos y sus revoluciones democrático-nacionalistas, empiezan a utilizar una especie de blindaje “institucional”? ¿Nuevas alternativas aparecen para poder acumular fuerza? ¿Son muestras de variantes para darles permanencia y continuidad a los gobiernos?

Creo que una nueva institucionalidad democrático-popular, nacionalista, con gran sentido de lo social, con conciencia ambiental, que busca la participación amplia de la sociedad, ha empezado a mostrar su remozada cara. Veteranos como Mujica pueden estar mostrando interesantes recorridos. Mientras el imperio intenta armar guerras, pretendiendo dividir y enfrentar, sus agentes oligárquicos se debilitan cada vez más.

APENDICE: Una fuerza popular - a veces callada, a veces movilizada y beligerante - pareciera estar presente como un fuego latente y profundo que alimenta los procesos de cambio. Los gobiernos - por ahora - son expresión de ese movimiento. Debemos hacer esfuerzos para que aprovechando los vientos de cambio, la "otra" institucionalidad acelere su aparición: la de los "soviets", los "gobiernos autónomos zapatistas", los "cabildos nasas", la "economía propia-popular", los "comités bolivarianos o consejos comunales", las "asambleas populares autónomas", y muchas formas más.
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