martes, 31 de agosto de 2010

La Bolivia del siglo XXI

Martin Chambi


Un año antes de la actual enconada pelea de dos distritos (Oruro y Potosí) por un cerro de piedra caliza, comenzó a circular el “Diccionario latinoamericano de seguridad y geopolítica” (Editorial Biblos, Buenos Aires, 2009), escrito por un importante equipo de especialistas, bajo la dirección del académico Miguel Ángel Barrios (MAB), quien pretende unificar las categorías conceptuales en la pugna ideológica por la liberación nacional.

Barrios, en dos libros previos, referidos a Manuel Ugarte y Juan Domingo Perón, advierte que en el Siglo XIX se consolidaron sólidos países industriales, como Inglaterra, Francia, Alemania y Japón. En el Siglo XX, se pasó del bipolarismo, URSS – EEUU, al unipolarismo de este último, el que, paradójicamente, quedó debilitado en lo económico, cultural y financiero, de modo irreversible, al igual que la Unión Europea (UE). El fin del bipolarismo abrió paso, en el Siglo XXI, a un multilateralismo de naciones continente, entre las que se hallan Rusia, China, India y Brasil, si deja sus pretensiones hegemónicas frente a sus vecinos.

Por primera vez, desde hace 500 años, dice MAB, se está produciendo la des-occidentalización del mundo y la traslación sostenida de riqueza del Oeste al Este. Explica que existen dos conceptos de globalización: El de las potencias tradicionales que buscan mantener el dominio des regulado del mercado, mediante sus inescrupulosos Bancos, y el de las nuevas naciones continente industrializadas, que tratarán de controlarlos a través de sus lineamientos políticos y económicos. Sólo desde las naciones continente, añadimos nosotros, es posible pensar en alternativas al capitalismo y evitar que los costos ecológicos recaigan principalmente en los pueblos periféricos.

El rosarino Adolfo Perelman (inspirador de la Izquierda Nacional boliviana), reiteraba que “tener la verdad es una media verdad. La otra mitad depende de saber imponerla. Si no lo hacemos, moriremos con nuestra media verdad”. O sea que en tanto no se detenga el poderío de los banqueros, las múltiples opciones al sometimiento de los países oprimidos, entre las que se hallan el socialismo comunitario, capitalismo andino, retorno al ayllu o al Tawantinsuyo, proyectos autogestionarios, el cooperativismo y otras variantes seguirán siendo temas de múltiples foros, conferencias, libros e interminables debates, casi siempre financiados por entidades y países que coadyuvan a ese sometimiento.

EEUU y la UE, detalla MAB, usan su poder intangible (medios de comunicación y ONG) para tratar de aniquilar la raíz mestiza-biológica de la América morena (indo mestiza, en Bolivia), idiomáticamente cohesionada. El papel de la cultura, hoy, es el mismo que cumplieron los “Chicago Boys”, en la década de los noventa, para imponer el Consenso de Washington. Ahora hablan del post Consenso de Washington. Anota que el MERCOSUR debe ser el eje de la integración Sudamericana, el que necesita detener la ingerencia de EEUU, Europa y Asia. Su influencia debe extenderse a México y América Central, cuya importancia geo-cultural es indiscutible.

Recuerda que la nación continente latinoamericana tiene en Simón Bolívar a su máximo mentor. Su visión fue retomada por la “generación del 900” (a inicios del Siglo XX) por el uruguayo José Enrique Rodó, el argentino Manuel Ugarte, el venezolano Rufino Blanco Fombona y el peruano Francisco García Calderón. El proyecto de unión entre Argentina, Brasil y Chile (1953), propuesto por Perón a Getulio Vargas y Carlos Ibáñez del Campo, en 1953, retomó el horizonte de la nación inconclusa.

En ese contexto, Perón “es el primer teórico y político de la autonomía periférica en América Latina”. No es casual que la Secretaria de Estado de Bush, Condolezza Rice, lo calificara de semi-nazi,que Margaret Thatcher sostuviera que toda la culpa de lo malo que ocurre al Sur del río Bravo la tiene Perón y que el ex jefe de la Reserva Federal, Alan Greenspan, condenara a Perón por el alejamiento de Argentina de la cultura europea.

El diccionario de Geopolítica, reconoce MAB, debe ser enriquecido y complementado. Tiene la virtud, sin embargo, de rescatar figuras ignoradas u olvidadas, como la de José Ignácio de Abreu e Lima, que fue el único general brasileño que luchó junto a Bolívar en la gesta libertaria. En Bolivia, sin abandonar los logros contra el colonialismo interno, necesitamos contener la ingerencia de los centros de poder mundial, que, mediante sus organismos internacionales, empresas y ONG, han astillado espiritualmente al país y están impulsando enfrentamientos fratricidas.

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