lunes, 22 de marzo de 2010

México debajo del taco de hierro del Imperio (2/2)

A. Turok


Nil Nokándrov

Para Calderón y su equipo neoliberal la situación actual tiene el carácter tan dramático, que en los intereses de EEUU se tiene que sacrificar la última conquista de la república, acelerar la privatización de la rama petrolera y la eléctrica. Desde el propio comienzo de la nacionalización de la propiedad de las compañías extranjeras, realizada por el presidente Lázaro Cárdenas en 1938, y la creación del fuerte sector estatal, las ganancias de la venta de los hidrocarburos servían a las tareas del progreso de México. En particular, fue realizada una radical reforma agraria, efectuada la democratización de la enseñanza pública. Los éxitos no provocaban dudas.


Pero he aquí, como si fuera por una orden, a finales de los años 90 en los medios de comunicación masiva comenzó una campaña masiva en contra del sector estatal en la economía de México. Las tesis, que se adelantaban, eran acostumbradas: de que aparentemente no es eficaz, está estancado, necesita "una moderna gerencia privada" y grandes inversiones. Además, los bancos norteamericanos no aceptarán "bajo ninguna condición" una corrección positiva de su política inversionista con los socios tan "arcaicos sin perspectiva alguna", como son las compañías estatales de México. Los indudables éxitos anteriores en el desarrollo del país se ignoraban y se tergiversaban por los propagandistas neoliberales.


"Los estadistas" en México se están defendiendo desesperadamente, pero sus filas se están enrareciendo, y la cantidad de los tránsfugas al campo de los "dueños de la vida" neoliberales, que están más y más insolentes, está creciendo. Están siguiendo la consigna dominante de nuestros tiempos: el pragmatismo es sobre todo, no tiene sentido de soplar contra el viento. El presidente Calderón está cumpliendo diligentemente las obligaciones concluidas, coadyuvando al desmontaje de los fundamentos económicos del sistema estatal mexicano y a la subordinación terminante del país a Estados Unidos.


A la subconsciencia de los mexicanos se está clavando insistentemente la tesis sobre "la no rentabilidad" de la compañía petrolera nacional PEMEX y de la necesidad "inaplazable" de su privatización con la ayuda del capital norteamericano. ¡Y todo eso en el trasfondo de los crecientes constantemente precios de los hidrocarburos!

Los "cálculos analíticos" análogos se lanzan respecto a la rama estatal eléctrica, donde el gobierno ya ha comenzado la clausura de grandes compañías. Los fundamentos son primitivos al máximo: ¡sólo con el traspaso a las manos privadas el sector trabajará de verdad! Las ganancias crecerán considerablemente, las tarifas se reducirán, el consumidor va a estar contento, y la cantidad de la burocracia se reducirá.


Pero los mexicanos saben por su propia experiencia, que al adueñarse de una planta estatal más, los privatizadores actúan según los mismos esquemas. "Optimizan" la cantidad de los obreros y los empleados, al echar sin piedad a los que son supuestamente "sobrantes" a la calle, y después explotan de una manera salvaje la planta ocupada a pesar de todos los normativos técnicos y las limitaciones, tratando de conseguir la ganancia máxima. Cuando la base productiva se agota, "los propietarios eficaces" comienzan a dirigirse al estado: ¡necesitamos una ayuda financiera, Uds. tienen que ayudarnos! ¡Somos una parte de la economía nacional!


¿Permitirán los mexicanos disponer así de los recursos petrolíferos y de la rama eléctrica?

La resistencia a los privatizadores "desde el norte" está creciendo. Los petroleros no se dejan que alguien les ofenda. El sindicato mexicano de los electricistas intervino de una manera unánime contra los intentos de despidos masivos. Más de 44 mil obreros despedidos desplegaron en señal de protesta sus tiendas de campaña en la plaza del Zócalo, que para México es lo mismo, que la Plaza Roja en Moscú. Están dispuestos a luchar por sus derechos, a pesar de las represiones, con que amenazan Calderón y los empresarios, que consideran, que "ya es la hora de poner el orden" en el país y establecer "la paz social", si es necesario, hasta con la ayuda de la fuerza.


Para "los rebeldes involuntarios" es más evidente, que Calderón está dispuesto a usar los órganos represivos policiales y destacamentos del ejército no sólo para la lucha contra los narcocarteles, sino también para aplastar las protestas sociales masivas. Que están creciendo, se irrumpen en huelgas aisladas, marchas, mítines y cierres de autopistas en distintas regiones de México.


Según la estadística de la CEPAL (la Comisión Económica para América Latina y el Caribe), México es el único país en la región, donde en los últimos años se ha notado el crecimiento de la miseria. En el año 2008 esta categoría social la formaban parte 37 millones de personas (el 35 por ciento de la población). Los efectos de la crisis del año 2009 empeoraron aún más la estadística. El desempleo alcanzó el 10 por ciento. Antes los mexicanos buscaban trabajo en Estados Unidos. Hoy tal posibilidad la redujeron considerablemente las medidas, adoptadas por las administraciones de Bush y Obama para no admitir a "los extranjeros no deseables".


Se han encontrado los pretextos necesarios: el crecimiento del terrorismo en el mundo y la guerra tenaz contra los narcocarteles en México. Durante tres últimos años 20 mil personas se hicieron sus víctimas. En los documentos analíticos de la CIA y el Pentágono no se excluye, que esta guerra puede conllevar a tal nivel crítico de la desestabilización en México, que "rebasará" a los estados sureños de EEUU.


Entonces como una perspectiva extremadamente indeseable para la administración de Obama puede hacerse también "el desplazamiento" forzoso no sólo de centenares de miles, sino de millones de mexicanos a EEUU. Hay un ejemplo de tal migración masiva en el continente: la narcoguerra en Colombia devino en una fuga de 4 millones de sus ciudadanos a Venezuela, Ecuador, Brasil y otros países. Los narcocarteles mexicano-norteamericanos están en condiciones de desatar "guerras locales" fronterizas, tienen para eso la cantidad necesaria de gente y el equipamiento de armas. Su potencial es comparable con aquel, que poseen los talibanes en Afganistán y en el norte de Pakistán.


Para no admitir el desarrollo de un guión semejante, el Pentágono y los servicios secretos de EEUU comenzaron la preparación de sus colegas mexicanos para llevar a cabo operaciones de gran escala contra los combatientes del narcotráfico, realizar "limpiezas" en tales estados, como Sinaloa, Michoacán, Guerrero, Baja California y otros. En el proceso del adiestramiento de los comandos mexicanos se prevé la realización de combates en condiciones urbanas.


Según la opinión del politólogo mexicano Pedro Echeverría (el portal aporrea.org, 26.02.2010) EEUU está preparando condiciones para el establecimiento por etapas del control policiaco-militar sobre México. Al principio será militarizada la zona fronteriza, después, bajo pretexto de "prestar ayuda a un país amigo" en la lucha contra los narcocarteles, "los extremistas de la izquierda", organizaciones terroristas de distinta índole, etc, comenzará el proceso de la creación de "bases auxiliares" en el territorio de México. El Pentágono, la CIA y otros servicios secretos de EEUU están llevando a cabo durante decenios de años el estudio respectivo del "teatro de las acciones". Están preparados distintos guiones, se corrigen regularmente y están esperando su hora.


Echeverría considera probable, que México puede ser sometido a una plena ocupación militar, si en Washington llegan a la conclusión de que en su territorio surgió "una seria amenaza" para la seguridad nacional de EEUU.

Fondo de Cultura Estratégico



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