¿Qué hay detrás de la "rueda de prensa" de Uribe?
LO QUE REALMENTE SE QUIERE OCULTAR EN COLOMBIA
Todos los indicios de lo que acaba de ocurrir en Colombia llevan a concluir que Uribe y su combo mafioso pretenden ocultar lo que en verdad les preocupa que se conozca: que la extradición de los paramilitares fue negociada con ellos, y lo más seguro, es que el gobierno gringo no sólo está comprometido con esos delitos sino que es el gran orquestador del asunto.
La dinámica delincuencial cada vez los enreda y arrincona más. Las presiones de la mafia debieron ser tan fuertes que tuvieron que llegar a un acuerdo, lo que explica el comportamiento de este gobierno en los últimos 10 meses.
¿Cuales son esos indicios? Primero, el interés del gobierno por hacer creer que la temática de las reuniones con alias "Job" y el abogado del más importante capo de la mafia "Don Berna", versó sobre informaciones de testigos manipulados. Ellos sabían de antemano que esa materia, era de por sí, muy grave.
Sin embargo, calcularon que si no utilizaban un tema de gran importancia, impactante y de actualidad, nadie les iba a creer, no se iba a conseguir el elemento de distracción y el verdadero contenido de las reuniones tendría que salir a flote. La presencia del Fiscal de la Corte Internacional y del juez español Baltazar Garzón los presionó mucho más y se vieron obligados a presentar esa versión.
Segundo,
al reconocer que los funcionarios se reunieron con esos mafiosos para hablar sobre esos temas, el presidente sabía que los estaba poniendo en riesgo. Acumular pruebas de delitos no es la función de un asesor jurídico ni de un periodista, y en la práctica, están asumiendo arbitrariamente funciones judiciales que no les corresponde. Por ello, entonces, es que remata su intervención en esa extrañísima "rueda de prensa", comprometiéndose él en persona, cuando llama a que todo aquel que tenga información sobre testigos manipulados acuda al Palacio de Nariño a informar, que él esta dispuesto a recibirlos.
Con su investidura pretende cubrir el delito inventado de sus funcionarios cómplices, pero la fechoría que se está escondiendo compromete a todo su gobierno y al de sus asesores (acuerdo ilegal y extrajudicial de extraditar a los jefes paramilitares).
Tercero,
las mentiras salen a flote inmediatamente. Un asunto tan importante como el que tenían entre manos, con la diligencia que se le conoce a este gobierno… ¿cómo es que no ha sido transcrito por el DAS a lo largo de 4 meses? Eso es inverosímil.
Es más, es posible que el tema de los testigos falsos haya salido en la negociación, pero está visto que era un tema menor, no tenían todos los elementos para enlodar a la Corte Suprema, y lo más seguro, es que el supuesto acercamiento de la mafia y la Corte, hubiera sido parte de las presiones de los narcoparamilitares sobre el gobierno. Por la necesidad política del momento, el gobierno convierte parte del chantaje mafioso en elemento distractor de la opinión pública.
Cuarto,
¿por qué se centraron sólo en la última reunión (abril) si como ya se sabe los contactos los venían haciendo desde noviembre del año pasado (2007)? ¿No es coincidente que a los pocos días de la última reunión se haya producido la extradición de los 14 mafiosos, y que todo este período coincida con las peores tensiones que tuvo el proceso de "justicia y paz"?
Tampoco es una casualidad que hoy ya esté muerto uno de los actores del negocio (Job) y que el abogado esté en los EE.UU. y sea el mismo defensor de Don Berna, y de alias "Chupeta", recientemente extraditado desde Brasil.
Es tan grave el momento para el gobierno colombiano que está dispuesto a sacrificar otros pesos pesados. ¿Por qué ahora empiezan a inmolar al Fiscal General de la Nación? Uribe le lanza dos ataques fuertes a este funcionario de altísimo nivel y salido de sus entrañas.
Uno, el de ser indulgente frente a los delincuentes infiltrados en la dirección de fiscalías de Medellín (hermano del Ministro del Interior), y dos, el de haber conciliado intereses en el caso de "Tasmania" y no haber sido drástico con el magistrado auxiliar Velásquez.
Uno de los motivos evidentes, a la vista, es que necesitaban un chivo expiatorio para cubrir al Ministro del Interior. Que pretenden ocultar en este caso: las presiones que muy seguramente realizó el ministro para impedir la destitución de su hermano.
Uribe sabe que permitir que Fabio Valencia Cossio salga en este momento del gobierno, o que pierda más credibilidad, le significa enterrar las iniciativas de reforma de la justicia y de la política.
Esas reformas son vitales para el sostenimiento del régimen uribista para cubrir sus fechorías. Muchas cosas deben saberle al fiscal Iguarán para que éste se deje tratar de esa forma. Todo se explica porque la única lealtad que existe entre mafiosos es la que se construye con base en el chantaje, la amenaza y el miedo.
Ello nos lleva a concluir que definitivamente este gobierno no tiene otra salida que profundizar su dependencia de los gringos y reducir lo poco de democracia que queda a su mínima expresión. Están tan comprometidos con la delincuencia que tienen que buscar todas las formas de frenar la acción de la justicia.
No tienen otra solución que atacar de frente a la Corte Suprema de Justicia, deslegitimarla, debilitar su acción, o por lo menos tratan de golpear al principal investigador Iván Velásquez, para poder neutralizar y atemorizar al resto de magistrados. Ello, mientras orquestan el golpe de gracia con la reforma que ya está armada y en camino de ser aprobada.
Uribe, como lo hizo el año pasado con Gustavo Petro, trata de utilizar aspectos del pasado para contrarrestar las críticas del partido liberal e impedir que la "opinión pública" (que en últimas es lo que más le interesa) empiece por lo menos a dudar de su "patriotismo". Revive el episodio de los "pepes", precisamente porque quiere posicionar el mensaje de que no ha negociado con la mafia. Su inconsciente lo traiciona.
Los integrantes de la Corte Suprema se encuentran frente a un poder tan omnipotente como el de Uribe y el gobierno de los EE.UU., que se vieron obligados a recurrir a la Corte Penal Internacional. Es un verdadero acto de desespero que muestra la gravedad del momento.
El principal órgano de la justicia en Colombia pidiendo auxilio. Estamos presenciando un verdadero pulso entre poderes que nos obliga a los demócratas a unirnos mucho más en defensa del poder judicial.
Con toda decisión se requiere un frente en ese sentido. Ya se deberían estar convocando reuniones multipartidistas para tratar este tema. No que cada cual diga algo, denuncie por aparte, sino con toda decisión y agallas, se requiere con urgencia ese frente que convoque a la gente decente y valiente que todavía queda en este país. Para actuar en el ámbito nacional e internacional.
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