lunes, 9 de septiembre de 2013

Colombia:CONSULTA POPULAR SOBRE LA REVISIÓN DE LOS TLCs

Movimiento agrario… ¡a avanzar y ganar espacio político!
Fernando Dorado Sin haber terminado el paro nacional agrario ya ha obtenido resonantes e importantes triunfos. Colocó en boca de todo el mundo el tema de los efectos desastrosos que han ocasionado los Tratados de Libre Comercio a la economía nacional y campesina, y puso en evidencia la nefasta política agraria neoliberal que se aplica en Colombia. Es un hecho histórico.
 El gobierno - agobiado por la fuerza del paro agrario y acorralado por sus propios errores –, ha lanzado el “salvavidas” de un supuesto “Pacto nacional por el sector agropecuario y el desarrollo rural” convocando a gobernadores, partidos políticos, académicos, gremios y organizaciones agrarias para formular una política para “convertir el sector, no en un foco de pobreza, sino en un centro de equidad y prosperidad”.
 
Los dirigentes del movimiento agrario se debaten entre asistir o no a esta convocatoria que ha lanzado el gobierno para el próximo 12 de septiembre/2013. Al estar involucrados en el desarrollo del paro, en su logística, recibiendo garrote físico y estar pendientes de su desenlace en las mesas de negociación, pareciera que los dirigentes campesinos no se han percatado de la enorme tronera que han abierto en la opinión pública nacional.
Hay que hacer conciencia que el gobierno no aprende ni rectifica. Al nombrar a Rubén Darío Lizarralde, gerente de Indupalma como Ministro de Agricultura, muestra que no piensa ni por un instante modificar su política, y por el contrario aspira a profundizar el desarrollo agrario basado en las grandes inversiones agro-industriales ofreciéndoles a los pequeños y medianos agricultores ser “socios menores” de sus grandes agro-negocios.
 
También, frente a los Tratados de Libre Comercio TLCs el gobierno es inflexible. En eso toda la oligarquía está unida. Uribe dijo: “Ojo con cerrar la economía”. Ellos no rectificarán hasta que el conjunto del pueblo colombiano no reaccione y los derrote plenamente.   
 
Por eso, precisamente por eso, es que la fuerza acumulada por el paro agrario – que está atesorada fundamentalmente en la mente y el sentimiento de millones de colombianos solidarios –, debe convocar abiertamente al pueblo colombiano para que se pronuncie democráticamente en respaldo de las iniciativas campesinas.
 
Con ese único objetivo hay que asistir a la convocatoria que ha hecho el presidente Santos. No para hacerle el juego a su reelección sino para presentar nuestras propias propuestas campesinas a la Nación. Tenemos la obligación de hacerlas conocer por los medios de comunicación, siendo conscientes de que los representantes de los movimientos y organizaciones agrarias son las estrellas del momento.
 
Entre las propuestas que podrían ser presentadas está la de realizar una Consulta Popular o un Referendo que decida básicamente tres temas:
 
1.    Si el pueblo colombiano quiere o no que los Tratados de Libre Comercio sean renegociados en el tema agrícola y en lo relativo a la propiedad intelectual, especialmente la problemática de las semillas.
 
2.    Si el pueblo colombiano apoya o no el diseño de una política agropecuaria basada en el apoyo de la economía campesina.
 
3.    Si el pueblo colombiano rechaza o no la política de legalizar las adquisiciones indebidas de tierra que han realizado empresas como Rio Paila y otras grandes empresas capitalistas nacionales y extranjeras en la “altillanura” oriental y otras regiones. 
 
Hay que asistir a dicha convocatoria para aguarle la fiesta a la oligarquía. Hay que estar ahí  para denunciar la maniobra que están montando para engañar una vez más al pueblo. Hay que asistir allí – donde van a estar todas las cámaras prendidas – para hacer el “show agrario”, reivindicar la ruana boyacense, el poncho llanero, los símbolos campesinos y potenciar el “cacerolazo” a niveles institucionales.
 
No es el momento de timideces ni de abstencionismos. Es el momento de potenciar la fuerza de los paros a un nuevo nivel – el de la política –, el de conquistar a las mayorías nacionales. El movimiento agrario – en sus diversas vertientes y expresiones – debe colocar su propia agenda política para las próximas elecciones.
 
La tarea del momento es avanzar y ganar nuevos espacios. No hacerle el juego al gobierno dejándolo con las manos libres para que organice falsos “pactos” que sólo son demagógicos y electoreros. Hay que coparle todos los terrenos. Esa es la obligación de los dirigentes del movimiento agrario que no se deben agotar exclusivamente en negociaciones infructuosas con el gobierno. La obra principal del momento es fortalecerse en un nuevo terreno de lucha que es la disputa abierta por una Gran Consulta Ciudadana y Popular (o Referendo) por la renegociación de los TLCs y la aprobación de una política agraria basada en el apoyo a la economía campesina.
 
Hay que aprovechar plenamente la proyección que ha logrado el movimiento agrario en el corazón de los colombianos y hacer nuestras las herramientas de la democracia participativa para derrotar a la oligarquía. ¡No lo dudemos!
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