miércoles, 25 de septiembre de 2013

Brasil: Discurso de la presidente de Brasil en la ONU (fragmentos)

"Esta crisis es lo suficientemente seria para que sea administrada apenas por unos pocos países. Sus Gobiernos y Bancos Centrales continuan con la mayor responsabilidad en la conducción del proceso, pero como todos los países sufren las consecuencias de la crisis, todos tienen derecho a participar de las soluciones. No es por falta de recursos financieros que los líderes de los países desarrollados todavía no encuentran una solución para la crisis.
Es, permítanme decirlo, por falta de recursos políticos y, algunas veces, claridad en las ideas".
 

"El desafío impuesto por la crisis es sustituir teorías desfasadas, de un mundo viejo, por nuevas formulaciones para un mundo nuevo. En cuanto muchos Gobiernos se refrenan, la cara más amarga de la crisis- la del desempleo- se amplía. Ya tenemos 205 millones de desempleados en el mundo – 44 millones en Europa, 14 millones en Estados Unidos. Es vital combatir esa plaga e impedir que se expanda hacia otras regiones del planeta".eranza y deja la violencia y el dolor.

Es significativo que sea la presidente de un país emergente, un país que vive prácticamente en un ambiente de pleno empleo, que venga a hablar aquí, hoy, con colores tan intensos, de esa tragedia que asola, en especial, a los países desarrollados. Como otros países emergentes, Brasil ha sido, hasta ahora, menos afectado por la crisis mundial. Pero sabemos que nuestra capacidad de resistencia no es ilimitada.....

Un nuevo tipo de cooperación, entre países emergentes y países desarrollados, es una oportunidad histórica para redefinir, de forma solidaria y responsable, los compromisos que rigen las relaciones internacionales. El mundo se enfrenta con una crisis que es, al mismo tiempo, económica, de gobernanza y de coordinación política.

No habrá una recuperación de la confianza y del crecimiento mientras no se intensifiquen los esfuerzos de coordinación entre los países integrantes de la ONU y las demás instituciones multilaterales, como el G-20, el Fondo Monetario, el Banco Mundial y otros organismos. La ONU y esas organizaciones precisan emitir, con la máxima urgencia, señales claras de cohesión política y de coordinación macroeconómica.

Las políticas fiscales y monetarias, por ejemplo, deben ser objeto de evaluación mutua, como forma de impedir efectos indeseables sobre los otros países, evitando reacciones defensivas que, a su vez, llevan a un círculo vicioso.

Ahora, la solución del problema de la deuda debe ser combinada con el crecimiento económico. Hay señales evidentes de que varias economías avanzadas se encuentran en el umbral de la recesión, lo que dificultará, sobremanera, la resolución de los problemas fiscales.

Está claro que la prioridad de la economía mundial en este momento, debe ser solucionar el problema de los países en crisis de deuda soberana y revertir el presente cuadro recesivo. Los países más desarrollados precisan practicar políticas coordinadas de estímulo a las economías extremadamente debilitadas por la crisis. Los países emergentes pueden ayudar.

Países altamente superavitários deben estimular sus mercados internos y, cuando sea el caso, flexibilizar sus políticas cambiarias, de manera de cooperar para el reequilibrio de la demanda global.

Urge profundizar la regulación del sistema financiero y controlar esa fuente inagotable de inestabilidad. Es preciso imponer controles a la guerra cambiaria, con la adopción de regímenes de cambio fluctuante. Se trata, señoras y señores, de impedir la manipulación del cambio tanto por políticas monetarias excesivamente expansionistas como por el artificio del cambio fijo....".

Desde el final de 2010 asistimos a una sucesión de manifestaciones populares, que se convencionó denominar “Primavera Árabe”. Brasil es patria de adopción de muchos inmigrantes de aquella parte del mundo. Los brasileños se solidarizan con la búsqueda de un ideal que no pertenece a ninguna cultura por que es universal: la libertad..

Repudiamos con vehemencia las represiones brutales que victimizan poblaciones civiles. Estamos convencidos de que, para la comunidad internacional, el recurso de la fuerza debe ser siempre la última alternativa. La búsqueda de la paz y de la seguridad en el mundo no puede limitarse a intervenciones en situaciones extremas.

El mundo sufre, hoy, las dolorosas consecuencias de intervenciones que agravaron los conflictos, posibilitando la infiltración del terrorismo donde no existía, inaugurando nuevos ciclos de violencia, multiplicando los números de víctimas civiles.

El mundo precisa de un Consejo de Seguridad que venga a reflejar la realidad contemporánea, un Consejo que incorpore nuevos miembros permanentes y no permanentes, en especial representantes de los países en desarrollo. Brasil está listo para asumir sus responsabilidades como miembro permanente del Consejo. Vivimos en paz con nuestros vecinos hace más de 140 años. Hemos promovido con ellos con éxito procesos de integración y de cooperación. Abdicamos, por compromiso constitucional, del uso de la energía nuclear para fines que no sean pacíficos. Tengo el orgullo de decir que Brasil es un vector de paz, estabilidad y prosperidad en su región, e incluso fuera de ella.

El autoritarismo, la xenofobia, la miseria, la pena capital, la discriminación, todos son verdugos de los derechos humanos. Hay violaciones en todos los países, sin excepción. Reconozcamos esta realidad y aceptemos, todos, las críticas. Debemos beneficiarnos de ellas y criticar, sin medias palabras, los casos flagrantes de violación donde quiera que ocurran.e naciones.  Brasil está listo para cooperar con el más joven miembro de las Naciones Unidas y contribuir para su desarrollo soberano.
 

Brasil defiende un acuerdo global, abarcador y ambicioso para combatir el cambio climático en el marco de las Naciones Unidas. Para tanto, es preciso que los países asuman las responsabilidades que les caben. Presentamos una propuesta concreta, voluntaria y significativa de reducción [de emisiones], durante la Cumbre de Copenhague, en 2009. Esperamos poder avanzar, ahora en la reunión de Durban, apoyando a los países en desarrollo en sus esfuerzos de reducción de emisiones y garantizando que los países desarrollados cumplirán con sus obligaciones – con nuevas metas en el Protocolo de Quioto – para más allá de 2012.

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fuente: infolatam.com
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